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viernes, 12 de agosto de 2011

No tengo ninguna ambición ni ningún deseo más que Dios - Yogananda


 
El retiro es el precio de la grandeza. Evita ir con frecuencia a sitios ruidosos. El ruido y la actividad desenfrenada mantiene los nervios excitados con la emoción. Ese no es el camino para llegar a Dios, es el camino hacia la destrucción, porque lo que destruye tu paz te está apartando de Dios. Pero cuando estás en calma y en silencio, estás con el Señor. Yo intento estar apartado, pero aunque esté solo o en medio de la multitud, hallo el retiro necesario en mi alma. Todos los ruidos de la tierra se desvanecen y el mundo muere para mí mientras estoy en mi caverna de paz. Si aún no habéis descubierto este reino, ¿A qué estáis esperando? No perdáis más el tiempo.
Incluso si eres ciego, mudo, sordo y abandonado por el mundo, no te rindas. Si rezas, ‘Señor, no puedo ir al templo a causa de mis débiles ojos y piernas, pero con toda mi mente estoy pensando en Ti,’ entonces el Señor viene y dice: ‘Hijo, el mundo te abandona, pero Yo te llevaré en Mis brazos. Ante Mis ojos tú has salido victorioso.’ Vivo en la gloria de esa conciencia en Su presencia cada día. Siento un maravilloso desapego de todo lo demás. El Espíritu es mi comida; el Espíritu es mi alegría; el Espíritu es mi audiencia y mi templo; el Espíritu es la biblioteca de la que extraigo toda mi inspiración; el Espíritu es mi amor y mi Amado. El Espíritu de Dios es el que satisface todos mis deseos, porque en El hallo toda la sabiduría, todo el amor, toda la belleza. No tengo ninguna ambición ni ningún deseo más que Dios. Cualquier cosa que busca la hallo en El, del mismo modo que tú lo harás.

Yogananda
Extraído del libro El Romance Divino

jueves, 5 de mayo de 2011

jueves, 10 de marzo de 2011

La liberación de la deuda karmica - Dialogos entre Krishna y Arjuna - Bhagavad Gita







Las consecuencias de Mis actos no se me adhieren porque, como te dije, estoy desapegado de los frutos de esos actos. Así también quedará libre de las consecuencias de sus propios actos quien comprenda realmente este principio del Atma, del Verdadero Ser Interior.

Sin embargo, aún los grandes sabios han quedado perplejos a veces y no han sabido distinguir la acción de la inacción. Te diré, Arjuna, qué acciones debes cumplir y cuáles has de evitar. Este secreto puede liberarte de la rueda  de la muerte y el renacimiento.

La persona verdaderamente sabia (el jñani, el yogui, el Sthithaprajña o iluminado) es aquella que reconoce la inacción en la acción y la acción en la inacción. Sabe que allí donde tiene lugar una acción aparente en el nivel mundano , puede haber una real inacción interior; asimismo, allí donde en apariencia no tiene lugar ninguna acción mundana, en el plano interno puede desarrollarse una acción considerable.  

Las personas verdaderamente sabias, Arjuna, estan en el mundo pero no pertenecen a él. Pueden estar muy ocupadas en cuestiones terrenales pero su mente y su corazón siguen en soledad, y de este modo se conectan con el Atma interior. No son tocadas por las consecuencias de sus actos.

El verdadero sabio no piensa en los frutos de sus actos, y por ende, carece de turbulencia interna. Esto quiebra la cadena de las consecuencias. Todos sus deseos egoístas se han consumido en la hoguera al saber que ellos no son el cuerpo ni el motor, sino que son el Atma , el verdadero Ser Interior. 

Escucha atentamente, querido amigo, pues ahora te diré algo nuevo. Los sabios que he descripto están siempre satisfechos y no necesitan nada. Han abandonado todo apoyo externo. En esto consiste la verdadera libertad personal. Actúan pero sus actos son una adoración a la Divinidad. La esencia de su éxito es que han logrado desembarazarse de los frutos de sus acciones.

No esperan nada, no tienen expectativas, lo han abandonado todo, mantienen el control sobre su mente y sentidos. Habiendo conquistado el deseo, por más que actúen en el mundo no atraen hacia sí ningún karma negativo.

Estos sabios han trascendido los pares de opuestos; son los mismos cuando tienen éxito que cuando fracasan; pérdidas o ganancias los dejan indiferentes; no compiten ni se comparan, están libres de la envidia y hacen frente, contentos, a lo que pueda sobrevenirles. Tampoco ellos, aunque realizan acciones mundanas, éstan atados a las consecuencias kármicas.

El karma de una persona se esfuma cuando ella se mantiene desapegada, con la mente purificada por el conocimiento de que toda vida es una, y cumple con su deber con espíritu de sacrificio, como un acto de devoción , una ofrenda. 






miércoles, 27 de mayo de 2009

"No busques fuera de ti mismo"


No busques fuera de ti mismo. 
Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo 
se desmorone. El Cielo no se puede encon­trar donde no está, 
ni es posible hallar paz en ningún otro lugar excepto en él. 
Ninguno de los ídolos qué veneras cuando llamas a Dios te contestará en Su lugar.
 Ninguna otra respuesta que
 pue­das utilizar como sustituto te proporcionará la felicidad
 que sólo Su respuesta brinda. 
No busques fuera de ti mismo. 
Pues todo tu dolor procede simplemente de buscar en vano
 lo que deseas, y de insistir que sabes dónde encontrarlo. 
¿Y qué pasaría si no estu­viese allí? 
¿Preferirías tener razón a ser feliz? 
Alégrate de que se te diga dónde reside la felicidad, y no 
la sigas buscando por más tiempo en ningún otro lugar,
 pues buscarás en vano. 
Mas se te ha concedido conocer la verdad, y saber que no la debes buscar fuera de ti mismo.

sábado, 24 de enero de 2009

"Los apegos"




Un pájaro herido no puede volar, pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco. ¡Deja de apegarte al pasado!


Dice el proverbio hindú: "El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando."


El mundo está lleno de sufrimiento; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento significa la eliminación, el abandono de los apegos.


Hay un deseo común, que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego. Ese deseo es apego, porque ponemos en él la seguridad, la certeza de la felicidad. Es el miedo el que nos hace desear la felicidad, y ella no se deja agarrar. Ella es. Esto sólo lo descubrimos observando, bien despiertos, viendo cuándo nos mueven los miedos y cuándo nuestras motivaciones son reales.




Si nos aferramos a los deseos, es señal de que hay apego.


¿Abandonar los apegos significa apartarse del mundo material? La respuesta es: ¡No!


Uno usa el mundo material, uno goza el mundo material, pero no debe hacer depender su felicidad del mundo material. ¿Está esto suficientemente claro?Uno comienza a gozar las cosas cuando está desapegado, porque el apego produce ansiedad. Si estás ansioso cuanto te aferras a algo, difícilmente podrás gozarlo.Por lo tanto, lo que te propongo no es una renuncia al goce: es una renuncia a la posesividad, a la ansiedad, a la tensión, a la depresión frente a la pérdida de algo. ¿De dónde crees que provienen todos los conflictos? De los apegos.¿De dónde crees que proviene el sufrimiento? De los apegos. ¿De dónde crees que proviene la soledad? De los apegos.¿De dónde crees que proviene el vacío?Tú lo sabes: el origen es el mismo.¿De dónde crees que provienen los temores?También de los apegos. Sin apego no hay temor. ¿Lo pensaste alguna vez?Sin apego no hay temor.