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martes, 1 de octubre de 2013

jueves, 23 de agosto de 2012

La alternativa a la proyección - Un Curso de Milagros





Cualquier división en la mente conlleva por fuerza el rechazo de una parte de ella misma, y eso es lo que es la creencia en la separación. La plenitud de Dios, que constituye Su paz, no puede ser apreciada salvo por una mente íntegra que reconozca la plenitud de la creación de Dios. Mediante ese reconocimiento, dicha mente conoce a su Creador. Exclusión y separación son sinónimos, al igual que separación y disociación. Dijimos ante­riormente que la separación fue y sigue siendo un acto de diso­ciación, y que una vez que tiene lugar, la proyección se convierte en su defensa principal, o, en otras palabras, el mecanismo que la mantiene vigente. La razón de ello, no obstante, puede que no sea tan obvia como piensas.   
       
Repudias lo que proyectas, por lo tanto, no crees que forma parte de ti. Te excluyes a ti mismo al juzgar que eres diferente de aquel sobre el que proyectas. Puesto que también has juzgado contra lo que proyectas, continúas atacándolo porque continúas manteniéndolo separado dé ti. Al hacer esto de manera incons­ciente, tratas de mantener fuera de tu conciencia el hecho de que te has atacado a ti mismo, y así te imaginas que te has puesto a salvo.

La proyección, sin embargo, siempre te hará daño. La proyec­ción refuerza tu creencia de que tu propia mente está dividida, creencia ésta cuyo único propósito es mantener vigente la separa­ción. La proyección no es más que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente de tus hermanos y separado de ellos. El ego justifica esto basándose en el hecho de que ello te hace pare­cer "mejor" que tus hermanos, y de esta manera empaña tu igual­dad con ellos todavía más. La proyección y el ataque están inevitablemente relacionados, ya que la proyección es siempre un medio para justificar el ataque. Sin proyección no puede haber ira. El ego utiliza la proyección con el solo propósito de destruir la percepción que tienes de ti mismo y de tus hermanos. El proceso comienza excluyendo algo que existe en ti, pero que repudias, y conduce directamente a que te excluyas a ti mismo de tus hermanos.

Hemos aprendido, no obstante, que hay una alternativa a la proyección. Todas las capacidades del ego se pueden emplear para un propósito mejor, ya que sus capacidades las dirige la mente, que dispone de una Voz mejor. El Espíritu Santo extiende y el ego proyecta. Del mismo modo en que los objetivos de ambos son opuestos, así también lo son sus resultados.

El Espíritu Santo comienza percibiendo tu perfección. Como sabe que esa perfección es algo que todos comparten, la reconoce en otros, y así la refuerza tanto en ti como en ellos. En vez de ira, esto suscita amor tanto en ellos como en ti porque establece el estado de inclusión. Puesto que percibe igualdad, el Espíritu Santo percibe en todos las mismas necesidades. Esto invita auto­máticamente a la Expiación porque la Expiación es la necesidad universal de este mundo. Percibirte a ti mismo de esta manera es la única forma de hallar felicidad en el mundo. Eso se debe a que es el reconocimiento de que tú no estás en este mundo, pues el mundo es un lugar infeliz.




¿De qué otra forma puedes encontrar dicha en un lugar desdichado, excepto dándote cuenta de que no estás en él? Tú no pue­des estar donde Dios no te ubicó, y Dios te creó como parte de Él. Eso es al mismo tiempo donde estás y lo que eres. Esto es algo completamente inalterable. Es inclusión total. No puedes cam­biarlo ahora ni nunca.. Es verdad para siempre. No es una creencia, sino un Hecho. Todo lo que Dios creó es tan verdadero como Él. La verdad de ello radica solamente en su perfecta inclusión en Aquel que es el único que es perfecto. Negar esto es negarte a ti mismo y negarlo a Él, puesto que es imposible aceptar a uno sin el otro.

La perfecta igualdad que el Espíritu Santo percibe es el reflejo de la perfecta igualdad-del conocimiento de Dios. La percepción del ego no tiene equivalente en Dios, pero el Espíritu Santo sigue siendo el puente entre la percepción y el conocimiento. Al per­mitirte usar la percepción de forma que refleje el conocimiento, éste finalmente podrá ser recordado. El ego preferiría creer que es imposible que ese recuerdo alboree en tu mente, sin embargo, es tu percepción lo que el Espíritu Santo guía. Tu percepción acabará allí donde comenzó. Todo converge en Dios porque todo fue creado por Él y en Él.

Dios creó a Sus Hijos extendiendo Su Pensamiento y conser­vando las extensiones de Su Pensamiento en Su Mente. Todos Sus Pensamientos están, por lo tanto, perfectamente unidos den­tro de sí mismos y entre sí. El Espíritu Santo te capacita para poder percibir esta plenitud ahora. Dios te creó para que creases. No puedes extender Su Reino hasta que no conozcas la plenitud de éste.

Los pensamientos se originan en la mente del pensador, y desde ahí se extienden hacia afuera. Esto es tan cierto del Pensa­miento de Dios como del tuyo. Puesto que tu mente está divi­dida, puedes percibir y también pensar. No obstante, la percepción no puede eludir las leyes básicas de la mente. Percibes desde tu mente y proyectas tus percepciones al exterior. Aunque la percepción es irreal, el Espíritu Santo puede usarla provechosamente por el .hecho de que tú la concebiste. Él puede inspirar­ cualquier percepción y canalizarla hacia Dios. Esta convergencia parece encontrarse en un futuro lejano sólo porque tu mente no está en perfecta armonía con esta idea y, consecuentemente, no la desea ahora.

El Espíritu Santo hace uso del tiempo, pero no cree en, él. Puesto que Él procede de Dios, usa todo para el bien, pero no cree en lo que no es verdad. Puesto que se encuentra en tu mente, ésta sólo puede creer lo que es verdad. El Espíritu Santo puede hablar únicamente en favor de eso porque habla en favor de  Dios. Te insta a que le devuelvas toda tu mente a Dios, ya que en realidad tu mente nunca se separó de Él. Si nunca se separó de Él, sólo tienes que percibirla tal como es para que retorne a Él. Tener plena conciencia de la Expiación es, por lo tanto, recono­cer que la separación nunca tuvo lugar. El ego no puede prevalecer contra esto porque ello es una afirmación explícita de que él nunca existió.

El ego puede aceptar la idea de que es necesario retornar por­que puede, con gran facilidad, hacer que ello parezca difícil. Sin embargo, el Espíritu Santo te dice que incluso el retorno es inne­cesario porque lo que nunca ocurrió no puede ser difícil. Mas tú puedes hacer que la idea de retornar sea a la vez necesaria y difí­cil. Con todo, está muy claro que los que son perfectos no tienen necesidad de nada, y tú no puedes experimentar la perfección como algo difícil de alcanzar, puesto que eso es lo que eres. Así es como tienes que percibir las creaciones de Dios, de modo que todas tus percepciones estén en línea con la única manera de ver del Espíritu Santo. Esta línea es la línea directa de comunicación con Dios, y le permite a tu mente converger con la Suya. Nada está en conflicto en esta percepción, ya que significa que toda percepción está guiada por el Espíritu Santo, cuya Mente está fija en Dios. Sólo el Espíritu Santo puede resolver conflictos porque sólo el Espíritu Santo está libre de conflictos. Él percibe única­mente lo que es verdad en tu mente, y lo extiende sólo a lo que es verdad en otras mentes.

La diferencia entre la proyección del ego y la extensión del Espíritu Santo es muy simple. El ego proyecta para excluir, y, por lo tanto, para engañar. El Espíritu Santo extiende al reconocerse a Sí Mismo en cada mente, y de esta manera las percibe a todas como una sola. Nada esta en conflicto en esta percepción porque lo que el Espíritu Santo percibe es todo igual. Dondequiera que mira se ve a Sí Mismo y, puesto que está unido, siempre ofrece el Reino en su totalidad. Éste es el único mensaje que Dios le dio, en favor del cual tiene que hablar porque eso es lo que Él es. La paz de Dios reside en ese mensaje, y, por consiguiente, la paz de Dios reside en ti. La gran paz del Reino refulge en tu mente para siem­pre, pero tiene que irradiar desde ti hacia afuera para que tomes conciencia de ella.

El Espíritu Santo te fue dado con perfecta imparcialidad, y a menos que lo reconozcas imparcialmente no podrás reconocerlo en absoluto. El ego es legión, pero el Espíritu Santo es uno. No hay tinieblas en ninguna parte del Reino, y tu papel sólo consiste en impedir que las tinieblas moren en tu mente. Ésta armonía con la luz es ilimitada porque está en armonía con la luz del mundo. Cada uno de nosotros es la luz del mundo, y al unir nuestras mentes en esa luz proclamamos el Reino de Dios juntos y cual uno solo.




martes, 21 de agosto de 2012

El juzgar - Frases de un Curso de Milagros









Juzgar no es un atributo de Dios


*


Tú que deseas juzgar la realidad no puedes verla,
pues en presencia de juicios la realidad desaparece.



*

No intentes tasar el valor del Hijo de Dios que 
Él creó santo, pues hacer eso es evaluar a 
su Padre y juzgar contra Él. 


*


Recuerda, pues, que cada vez que miras
 fuera de ti y no reaccionas

 favorablemente ante lo que ves, te has juzgado
 a ti mismo, como indigno y te has 
condenado a muerte


*

Todo lo que ves afuera es el juicio 
de lo que viste dentro.

*

Sin juicios, todos los hombres son hermanos, 
pues en ese caso, ¿quién se encontraría aparte? 
Juzgar destruye la honestidad y quebranta
 la confianza.

*

Juzgar es ser deshonesto, pues es asumir un 
papel que no te corresponde. 
Es imposible juzgar sin engañarse uno a 
sí mismo. Juzgar implica que te has engañado
 con respecto a tus hermanos


*


Los juicios siempre entrañan rechazo.






Nadie que ama puede juzgar, y, por lo tanto,
 lo que ve está libre de toda condena


*


Cuando reconozcas lo que eres y lo que tus hermanos
 son, te darás cuenta de que juzgarlos 
de cualquier forma que sea no tiene sentido. 



*



Tal vez creas que juzgas a tus hermanos por 
los mensajes que ellos te envían a ti, pero
 por lo que los juzgas es por los mensajes
 que tú les envías a ellos.


*

No juzgues lo que es invisible para ti, o, 
de lo contrario, nunca lo podrás ver. 
Más bien, aguarda con paciencia su llegada 
Se te concederá poder ver la valía de tu 
hermano cuando lo único que le desees sea la paz. 
Y lo que le desees a él será lo que recibirás.


*


domingo, 27 de noviembre de 2011

EL AMOR MAJESTAD - Por Zelaya Ofem



Amor y Sabiduria (Energía Crística + Energía Búdica)deberán fusionarse para manifestar el Amor Majestad.
El Amor Majestad es un Amor tan pero tan grande que necesita extenderse y llegar a todos los rincones de Gaia convirtiendose en Servicio.
 
Este Amor no posee conciencia individual (3D ó matrix) sino que posee Conciencia de Grupo, ya no piensa para sí mismo.
Es un Amor Inteligente y Sabio, que ama en la libertad, no sabe de apegos, no reclama, no invade, no pide nada a cambio.

Esta libre de juicios, no juzga,solo ve en ti la Divinidad. El Amor Majestad no conoce de razas ni de religiones, no tiene fronteras, todo lo trasciende y se extiende como un mar de infinitas bendiciones.
 
Obrará milagros, sanando y despertando a los ciegos de Espiritu. Llegará a los rincones más sombrios, eliminando todo vestigio de miedo alguno sobre la Tierra y traerá de regreso al Hogar todos aquellos que se creyeron separados de nuestro Padre Madre Dios

Es Amor Incondicional , sublime, excelso y puro
El Amor Majestad reinara en la Nueva Tierra.

Que el fuego del Espiritu despierte la llama de vuestros corazones.
Un abrazo de luz

Por Zelaya Ofem



sábado, 26 de febrero de 2011

Sobre el karma - Rhea Powers


Si analizas los dones, las lecciones, que has aprendido
mediante tus experiencias, verás que todo ha servido.
Esto vale para tu vida actual y para todas las
experiencias de vidas previas.
Por lo tanto, el karma no es necesario.
El karma se basa en la creencia de que hubo errores...
En último término, no hay errores. Toda experiencia
contribuye al desarrollo de tu alma.

No debes juzgar nada como bueno o como malo.
En especial, no debes juzgarte a ti mismo. No hay
hay necesidad de culpa. Todo lo que has hecho o no
hecho fue perfecto. No hay necesidad de miedo.
Todo lo que ocurrió o no ocurrió tambien ha sido perfecto.
Puedes liberarte del nivel de conciencia donde existe el karma,
trascendiendo tus juicios y pasando a la aceptación de la
perfección de todos los hechos. Tú puedes hacerlo.

Sostén primero la posibilidad de que todo sea perfecto.
Luego convalida esa experiencia buscando el regalo
de cada suceso.
Una vez que puedas hacer esto, cesarás de crear karma y,
más aun, eliminarás la necesidad de completar karma.
Puedes estar completo, simplemente.
La clave para trascender la naturaleza mecánica del
karma consiste en aceptar la perfección  de todo lo que es.



                                                     Extraído del libro Cambios en la Tierra de Rhea Powers



domingo, 9 de agosto de 2009

Nadie es profeta en su tierra



Funcionamos por la vida juz­gando por prejuicios. Como consecuen­cia de ellos, si conocemos a una persona sólo por sus hábitos, cuando esa persona cambia, lo notarán sólo las personas despiertas o los que acaben de conocerla, pues para los otros si­gue fijada a sus hábitos, que son lo que recuerdan.
Por ello, nadie es profeta en su tie­rra ni entre su familia, por regla gene­ral. Porque allí prevalecen los datos anecdóticos, las apariencias, y la per­sona queda apegada a esos recuerdos para sus convecinos o familiares. De Je­sús dijeron sus paisanos: "¿No era éste el hijo del carpintero?" Y Natanael, an­tes de conocer a Jesús, dice: "¿De Ga­lilea puede salir algo bueno?"
Nos movemos a base de prejuicios, de recuerdos y tópicos. Es peligroso vivir de la memoria, del pasado. Sólo el presente está vivo, y todo lo pasado está muerto, no tiene vigencia. Incluso el futuro no existe. Sólo hay vida en el presente, y vivir en el presente supone dejar los recuerdos, como algo muerto, y vivir las personas y los acontecimien­tos como algo nuevo, recién estrenado, abierto a la sorpresa que cada momento te puede descubrir. Es el ahora el que importa, porque ahora es la vida, ahora todo es posible, ahora es la realidad.

Extraido del libro Autoliberación Interior de Anthony de Mello

Mateo 7, 1






No juzguen y no serán juzgados; porque de la manera que juzguen serán juzgados y con la medida con que midan los medirán a ustedes. ¿Porque ves la pelusa en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo? 




sábado, 8 de agosto de 2009

Transcender la dualidad





"Es necesario que el hombre transcienda el nivel de la dualidades, nivel donde el bien y el mal existen. Mientras este buscando hacer el bien, estará sujeto al mal, su polo opuesto. Solo cuando ya nada busque podrá transcender tal dualismo."
Triguieirinho