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martes, 1 de octubre de 2013

viernes, 24 de agosto de 2012

La intensidad de vuestra luz es un elemento esencial que va a determinar la naturaleza de las relaciones con vuestros congéneres







Ahora, por lo que se refiere a la calidad de una relación, si tomamos la relación entre dos seres humanos, que pasará necesariamente en vuestra civilización de superficie por el lenguaje, conviene comprender que más este lenguaje exprese una calidad y una cantidad de luz, más el otro estará a la escucha y en la aceptación de lo que se dice. Y por el contrario, si esta luz venía esta vez a disminuir en intensidad o en calidad, es evidente que el lenguaje sería recibido por el que escucha como una agresión, como algo chocante, como algo eventualmente desestabilizante. La intensidad de luz, en ese caso presente de intercambio relacional, es un elemento esencial que va a determinar la naturaleza de las relaciones con vuestros congéneres. He aquí, un 2º, ejemplo. Ahora, debemos definir también esta luz, no con relación a lo que ella es, sino con relación a sus efectos en lo que es (los acontecimientos, los fenómenos que llegan durante el desarrollo de tu vida), tanto a nivel afectivo, que a nivel profesional, que en cuanto a tus alegrías y tus penas. Podemos afirmar sin temor que cuanto más irradiarás la luz que está, en relación directa con la Unidad que eres, más se manifestará en tu vida, y esto en todos los sectores de tu vida, en las manifestaciones que serán del orden de la sincronicidad, del orden de la coherencia total de manifestación entre lo que piensas, eso que eres, y lo que te llega. Posteriormente, se manifestará el fenómeno de híper-sincronicidad, es decir lo que creas en pensamiento se manifestará con un ritmo cada vez más corto en tu vida y en tu medio ambiente. Por fin, cuando hayas pasado la etapa de la híper-sincronicidad, entrarás nuevamente en la Fluidez de la Unidad. Y allí comprenderás que la luz que has pasado a ser se acompaña sistemáticamente de su manifestación en todo lo que llega en tu vida. Y no podrás concebir más con la mente desde ese momento, un acontecimiento que podría parecer como desestabilizante o como contrario a tu placer. Te elevarás justo al lugar por lo que él es, es decir, un acontecimiento que viene a revelarte la naturaleza de tu experiencia, y aunque eso no sea visible inicialmente, va a contribuir al aumento de tu luz y al aumento de tu radiación de luz, a medida que el tiempo pase en tu vida. Eso, obviamente, no puedes comprenderlo en el momento ya que estás limitado por la barrera del tiempo, pero sin embargo, con el retroceso y con la experimentación del tiempo que avanza a medida de tu tiempo, podrás contemplar los resultados de estos últimos acontecimientos pasados y ver su efecto sobre tu realidad de luz de hoy. Por eso también se te pide no juzgar los acontecimientos que llegan en función de su calidad de sombra y luz ya que un acontecimiento que puede juzgarse como extremadamente traumatizante, en el momento en que lo vives en tu vida, es necesariamente portador de una cantidad de luz, que está mucho más allá de lo que puedes negociar en el momento en que lo vives. No te conviene en absoluto pronunciarte, sobre el acontecimiento que llega en tu vida con relación a la cantidad benéfica o maléfica de luz, con relación a una calidad de luz, sino de contentarte con vivir la Fluidez de la Unidad a través de este acontecimiento. No juzgarlo, no interpretarlo, no correlacionarlo, sino dejarlo llegar como una experiencia y concebir que finalmente, más tarde, cuando llevarás tu mirada aún más esclarecida que hoy, comprenderás que este fenómeno, que podía parecerte a primera vista desviando, incluso oponiéndose, o incluso opuesto a la luz, no hacía más que participar en la expansión de tu luz. Eso no pide un discernimiento, sino lo que se podría llamar una actitud benévola, con relación al mecanismo de la vida. Esa es la única manera de hacer crecer la luz que eres, ya que eres luz, no lo dudes, y eso, de toda eternidad. Pero te conviene manifestar, exteriorizar y amplificar esta calidad de luz a medida que tus minutos pasen, a medida de que tus vidas pasen, con el fin de amplificar esta calidad de radiación y sobre todo esta calidad de recurso y de re contacto con la Fuente última de la Unidad. En lo que te concierne, en tu mundo manifestado, el alejamiento de la Fuente que eres, el alejamiento de la división permitió crear un juego donde te parece que todo evoluciona por procesos alternantes de vigilia, sueño, día, de sombra e incluso de luz que tu sol proyecta, lo que se llama la "proyección de sombras" que, como te lo haremos vivir un poco más tarde, no existen absolutamente en nuestro mundo y en nuestra manera de manifestar la luz en la Intra-Tierra. Pero este juego tú lo has querido. Es necesario que comprendas que la sombra proyectada, no es una sombra real, sino que está simplemente disimulada en su potencial de luz, en un momento dado, por algo que está delante de la luz. Y por lo tanto conviene aquí afirmar que obviamente, lo que percibes como una sombra no es más que la ausencia temporal y frágilmente limitada de la luz. Conviene saber que lo que te parece como sombra o como noche, es sólo un fenómeno temporal, y no un fenómeno estable y definitivo, sino vinculado  a la ilusión del tiempo que pasa.


La luz, como la conoces ahora en tu 3ª, dimensión, está vinculada al tiempo y al espacio, a la disposición espacial y a la disposición del tiempo. Y debes admitir que existen otros tiempos o espacios dónde el tiempo y el espacio no se comprenden y viven como en esta dimensión, que permite por lo tanto una manifestación instantánea en la luz, sin proyección de sombra, independientemente del tiempo e independientemente del espacio. He aquí lo que se puede decir sobre esta luz, pero es necesario que comprendas también las acciones y reacciones de esta luz. A medida que ella crece en ti, a medida que afirmes tu Unidad con el Divino, a medida que afirmarás el Yo Soy Uno, podrás contemplar la desaparición de las zonas que llamabas "sombras". Podrás constatar que esta luz adquiere una potencia de realización mucho más importante a nivel de los pensamientos e ideas que tú creas. Es en eso que una serie de constituciones energéticas que ocurren en el tiempo presente son susceptibles, no sólo de modificar tu comprensión sino también modificar el impacto de tus pensamientos en tu realidad, el impacto de tus ideas. Se les ha dicho muy a menudo, debido al pasado: "uno se convierte en lo que cree y uno crea lo que uno es". 



Del libro Humanidad en devenir






jueves, 23 de agosto de 2012

La alternativa a la proyección - Un Curso de Milagros





Cualquier división en la mente conlleva por fuerza el rechazo de una parte de ella misma, y eso es lo que es la creencia en la separación. La plenitud de Dios, que constituye Su paz, no puede ser apreciada salvo por una mente íntegra que reconozca la plenitud de la creación de Dios. Mediante ese reconocimiento, dicha mente conoce a su Creador. Exclusión y separación son sinónimos, al igual que separación y disociación. Dijimos ante­riormente que la separación fue y sigue siendo un acto de diso­ciación, y que una vez que tiene lugar, la proyección se convierte en su defensa principal, o, en otras palabras, el mecanismo que la mantiene vigente. La razón de ello, no obstante, puede que no sea tan obvia como piensas.   
       
Repudias lo que proyectas, por lo tanto, no crees que forma parte de ti. Te excluyes a ti mismo al juzgar que eres diferente de aquel sobre el que proyectas. Puesto que también has juzgado contra lo que proyectas, continúas atacándolo porque continúas manteniéndolo separado dé ti. Al hacer esto de manera incons­ciente, tratas de mantener fuera de tu conciencia el hecho de que te has atacado a ti mismo, y así te imaginas que te has puesto a salvo.

La proyección, sin embargo, siempre te hará daño. La proyec­ción refuerza tu creencia de que tu propia mente está dividida, creencia ésta cuyo único propósito es mantener vigente la separa­ción. La proyección no es más que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente de tus hermanos y separado de ellos. El ego justifica esto basándose en el hecho de que ello te hace pare­cer "mejor" que tus hermanos, y de esta manera empaña tu igual­dad con ellos todavía más. La proyección y el ataque están inevitablemente relacionados, ya que la proyección es siempre un medio para justificar el ataque. Sin proyección no puede haber ira. El ego utiliza la proyección con el solo propósito de destruir la percepción que tienes de ti mismo y de tus hermanos. El proceso comienza excluyendo algo que existe en ti, pero que repudias, y conduce directamente a que te excluyas a ti mismo de tus hermanos.

Hemos aprendido, no obstante, que hay una alternativa a la proyección. Todas las capacidades del ego se pueden emplear para un propósito mejor, ya que sus capacidades las dirige la mente, que dispone de una Voz mejor. El Espíritu Santo extiende y el ego proyecta. Del mismo modo en que los objetivos de ambos son opuestos, así también lo son sus resultados.

El Espíritu Santo comienza percibiendo tu perfección. Como sabe que esa perfección es algo que todos comparten, la reconoce en otros, y así la refuerza tanto en ti como en ellos. En vez de ira, esto suscita amor tanto en ellos como en ti porque establece el estado de inclusión. Puesto que percibe igualdad, el Espíritu Santo percibe en todos las mismas necesidades. Esto invita auto­máticamente a la Expiación porque la Expiación es la necesidad universal de este mundo. Percibirte a ti mismo de esta manera es la única forma de hallar felicidad en el mundo. Eso se debe a que es el reconocimiento de que tú no estás en este mundo, pues el mundo es un lugar infeliz.




¿De qué otra forma puedes encontrar dicha en un lugar desdichado, excepto dándote cuenta de que no estás en él? Tú no pue­des estar donde Dios no te ubicó, y Dios te creó como parte de Él. Eso es al mismo tiempo donde estás y lo que eres. Esto es algo completamente inalterable. Es inclusión total. No puedes cam­biarlo ahora ni nunca.. Es verdad para siempre. No es una creencia, sino un Hecho. Todo lo que Dios creó es tan verdadero como Él. La verdad de ello radica solamente en su perfecta inclusión en Aquel que es el único que es perfecto. Negar esto es negarte a ti mismo y negarlo a Él, puesto que es imposible aceptar a uno sin el otro.

La perfecta igualdad que el Espíritu Santo percibe es el reflejo de la perfecta igualdad-del conocimiento de Dios. La percepción del ego no tiene equivalente en Dios, pero el Espíritu Santo sigue siendo el puente entre la percepción y el conocimiento. Al per­mitirte usar la percepción de forma que refleje el conocimiento, éste finalmente podrá ser recordado. El ego preferiría creer que es imposible que ese recuerdo alboree en tu mente, sin embargo, es tu percepción lo que el Espíritu Santo guía. Tu percepción acabará allí donde comenzó. Todo converge en Dios porque todo fue creado por Él y en Él.

Dios creó a Sus Hijos extendiendo Su Pensamiento y conser­vando las extensiones de Su Pensamiento en Su Mente. Todos Sus Pensamientos están, por lo tanto, perfectamente unidos den­tro de sí mismos y entre sí. El Espíritu Santo te capacita para poder percibir esta plenitud ahora. Dios te creó para que creases. No puedes extender Su Reino hasta que no conozcas la plenitud de éste.

Los pensamientos se originan en la mente del pensador, y desde ahí se extienden hacia afuera. Esto es tan cierto del Pensa­miento de Dios como del tuyo. Puesto que tu mente está divi­dida, puedes percibir y también pensar. No obstante, la percepción no puede eludir las leyes básicas de la mente. Percibes desde tu mente y proyectas tus percepciones al exterior. Aunque la percepción es irreal, el Espíritu Santo puede usarla provechosamente por el .hecho de que tú la concebiste. Él puede inspirar­ cualquier percepción y canalizarla hacia Dios. Esta convergencia parece encontrarse en un futuro lejano sólo porque tu mente no está en perfecta armonía con esta idea y, consecuentemente, no la desea ahora.

El Espíritu Santo hace uso del tiempo, pero no cree en, él. Puesto que Él procede de Dios, usa todo para el bien, pero no cree en lo que no es verdad. Puesto que se encuentra en tu mente, ésta sólo puede creer lo que es verdad. El Espíritu Santo puede hablar únicamente en favor de eso porque habla en favor de  Dios. Te insta a que le devuelvas toda tu mente a Dios, ya que en realidad tu mente nunca se separó de Él. Si nunca se separó de Él, sólo tienes que percibirla tal como es para que retorne a Él. Tener plena conciencia de la Expiación es, por lo tanto, recono­cer que la separación nunca tuvo lugar. El ego no puede prevalecer contra esto porque ello es una afirmación explícita de que él nunca existió.

El ego puede aceptar la idea de que es necesario retornar por­que puede, con gran facilidad, hacer que ello parezca difícil. Sin embargo, el Espíritu Santo te dice que incluso el retorno es inne­cesario porque lo que nunca ocurrió no puede ser difícil. Mas tú puedes hacer que la idea de retornar sea a la vez necesaria y difí­cil. Con todo, está muy claro que los que son perfectos no tienen necesidad de nada, y tú no puedes experimentar la perfección como algo difícil de alcanzar, puesto que eso es lo que eres. Así es como tienes que percibir las creaciones de Dios, de modo que todas tus percepciones estén en línea con la única manera de ver del Espíritu Santo. Esta línea es la línea directa de comunicación con Dios, y le permite a tu mente converger con la Suya. Nada está en conflicto en esta percepción, ya que significa que toda percepción está guiada por el Espíritu Santo, cuya Mente está fija en Dios. Sólo el Espíritu Santo puede resolver conflictos porque sólo el Espíritu Santo está libre de conflictos. Él percibe única­mente lo que es verdad en tu mente, y lo extiende sólo a lo que es verdad en otras mentes.

La diferencia entre la proyección del ego y la extensión del Espíritu Santo es muy simple. El ego proyecta para excluir, y, por lo tanto, para engañar. El Espíritu Santo extiende al reconocerse a Sí Mismo en cada mente, y de esta manera las percibe a todas como una sola. Nada esta en conflicto en esta percepción porque lo que el Espíritu Santo percibe es todo igual. Dondequiera que mira se ve a Sí Mismo y, puesto que está unido, siempre ofrece el Reino en su totalidad. Éste es el único mensaje que Dios le dio, en favor del cual tiene que hablar porque eso es lo que Él es. La paz de Dios reside en ese mensaje, y, por consiguiente, la paz de Dios reside en ti. La gran paz del Reino refulge en tu mente para siem­pre, pero tiene que irradiar desde ti hacia afuera para que tomes conciencia de ella.

El Espíritu Santo te fue dado con perfecta imparcialidad, y a menos que lo reconozcas imparcialmente no podrás reconocerlo en absoluto. El ego es legión, pero el Espíritu Santo es uno. No hay tinieblas en ninguna parte del Reino, y tu papel sólo consiste en impedir que las tinieblas moren en tu mente. Ésta armonía con la luz es ilimitada porque está en armonía con la luz del mundo. Cada uno de nosotros es la luz del mundo, y al unir nuestras mentes en esa luz proclamamos el Reino de Dios juntos y cual uno solo.




martes, 21 de agosto de 2012

El juzgar - Frases de un Curso de Milagros









Juzgar no es un atributo de Dios


*


Tú que deseas juzgar la realidad no puedes verla,
pues en presencia de juicios la realidad desaparece.



*

No intentes tasar el valor del Hijo de Dios que 
Él creó santo, pues hacer eso es evaluar a 
su Padre y juzgar contra Él. 


*


Recuerda, pues, que cada vez que miras
 fuera de ti y no reaccionas

 favorablemente ante lo que ves, te has juzgado
 a ti mismo, como indigno y te has 
condenado a muerte


*

Todo lo que ves afuera es el juicio 
de lo que viste dentro.

*

Sin juicios, todos los hombres son hermanos, 
pues en ese caso, ¿quién se encontraría aparte? 
Juzgar destruye la honestidad y quebranta
 la confianza.

*

Juzgar es ser deshonesto, pues es asumir un 
papel que no te corresponde. 
Es imposible juzgar sin engañarse uno a 
sí mismo. Juzgar implica que te has engañado
 con respecto a tus hermanos


*


Los juicios siempre entrañan rechazo.






Nadie que ama puede juzgar, y, por lo tanto,
 lo que ve está libre de toda condena


*


Cuando reconozcas lo que eres y lo que tus hermanos
 son, te darás cuenta de que juzgarlos 
de cualquier forma que sea no tiene sentido. 



*



Tal vez creas que juzgas a tus hermanos por 
los mensajes que ellos te envían a ti, pero
 por lo que los juzgas es por los mensajes
 que tú les envías a ellos.


*

No juzgues lo que es invisible para ti, o, 
de lo contrario, nunca lo podrás ver. 
Más bien, aguarda con paciencia su llegada 
Se te concederá poder ver la valía de tu 
hermano cuando lo único que le desees sea la paz. 
Y lo que le desees a él será lo que recibirás.


*


Lo que aleja al hombre de la Unidad es el juicio, es la exteriorización, es la observación de lo que pasa en el exterior









Conviene hoy, querido amigo lector, que tú tomes conciencia, que tú afirmes que tú eres Uno, hijo del Uno e hijo de la Unidad, que tú eres Uno porque tú eres Unidad.
A partir de ese momento, cualquier capacidad, cualquier voluntad de juicio, cualquier voluntad de experimentación superflua desaparecerá de ti. Y de ese sentimiento de Unidad no puede nacer la división. De ese sentimiento de Unidad y de esta comprensión intelectual de la Unidad que tú eres, en ningún momento podrás estar en el juicio porque lo que aleja al hombre de la Unidad es el juicio, es la exteriorización, es la observación de lo que pasa en el exterior. Por eso, no es cuestión de suprimirlo en tu interior, de aislarte de tu familia, de aislarte de tu trabajo, de hacer como los primeros ascetas y de ir a vivir en grutas, sino de plantear el acto fundador de la nueva conciencia, de la emergencia de la nueva dimensión. Este acto fundador es afirmar totalmente la Unidad que tú eres. Yo Soy Uno y, más sencillamente, Yo Soy, I Am, Ehieh en hebreo, porque el Yo Soy establece las fundaciones de la Unidad encontrada. Y es esto lo que se te pide hoy, querido amigo lector, encontrar: tu Unidad, no a través de una búsqueda, no a través de una técnica, no a través de una comprensión sino únicamente a través de la afirmación consciente del Yo Soy. Estando en el Yo Soy, sales de la división. Tú sales de la experimentación de la división y entras al fin en la Unidad. Tú te realineas con tu Fuente, con tu alma y con tu Espíritu para ser tú mismo Único. En esto, la experiencia que os es propuesta para los años que vienen, queridos amigos lectores, es esencial. Me dirijo de lo Uno a lo múltiple. Me dirijo a uno de vosotros como a la totalidad de vosotros que leéis este libro. Vosotros sois Uno, Tú eres Uno. Yo Soy. Aceptad esto. Vuestra mente no puede hacer oposición a esta afirmación y no puede causar dualidad a través de esta afirmación. La enseñanza esencial de la Unidad es esta. En la medida que os consolidéis en la certeza, en el asiento de vuestra Unidad, la afirmación de Yo Soy Uno, Yo Soy, Yo Uno, cada vez más impregnaréis vuestras estructuras celulares, genéticas, energéticas, fisiológicas y espirituales de esta verdad esencial y última que os permitirá elaborar las estructuras y los fundamentos de la Unidad.



Del libro Humanidad en devenir -






domingo, 27 de noviembre de 2011

EL AMOR MAJESTAD - Por Zelaya Ofem



Amor y Sabiduria (Energía Crística + Energía Búdica)deberán fusionarse para manifestar el Amor Majestad.
El Amor Majestad es un Amor tan pero tan grande que necesita extenderse y llegar a todos los rincones de Gaia convirtiendose en Servicio.
 
Este Amor no posee conciencia individual (3D ó matrix) sino que posee Conciencia de Grupo, ya no piensa para sí mismo.
Es un Amor Inteligente y Sabio, que ama en la libertad, no sabe de apegos, no reclama, no invade, no pide nada a cambio.

Esta libre de juicios, no juzga,solo ve en ti la Divinidad. El Amor Majestad no conoce de razas ni de religiones, no tiene fronteras, todo lo trasciende y se extiende como un mar de infinitas bendiciones.
 
Obrará milagros, sanando y despertando a los ciegos de Espiritu. Llegará a los rincones más sombrios, eliminando todo vestigio de miedo alguno sobre la Tierra y traerá de regreso al Hogar todos aquellos que se creyeron separados de nuestro Padre Madre Dios

Es Amor Incondicional , sublime, excelso y puro
El Amor Majestad reinara en la Nueva Tierra.

Que el fuego del Espiritu despierte la llama de vuestros corazones.
Un abrazo de luz

Por Zelaya Ofem



viernes, 5 de agosto de 2011

No hay otro amor que el de Dios - Lección 127 - UCDM

1. Tal vez creas que hay diferentes clases de amor. 2Tal vez creas que hay un tipo de amor para esto y otro para aquello; que es posible amar a alguien de una manera y a otra persona de otra. 3El amor es uno. 4No tiene partes separadas ni grados; no hay ­diferentes clases de amor ni tampoco diferentes niveles; en él no hay divergencias ni distinciones. 5Es igual a sí mismo, sin ningún cambio en ninguna parte de él. 6Ninguna persona o circunstancia puede hacer que cambie. 7Es el Corazón de Dios y también el de Su Hijo.
2.  El significado del amor queda velado para todo aquel que crea que el amor puede cambiar, 2pues no se da cuenta de que un amor cambiante es algo imposible. 3Y así, cree que algunas veces puede amar y otras odiar. 4Cree también que se puede profesar amor sólo a una persona, y que el amor puede seguir siendo lo que es aunque se le niegue a los demás. 5El que crea estas cosas acerca del amor demuestra que no entiende su significado. 6Si el amor pudiese hacer tales distinciones, tendría que discernir entre justos y pecadores, y percibir al Hijo de Dios fragmentado.
3. El amor no puede juzgar. 2Puesto que en sí es uno solo, contempla a todos cual uno solo. 3Su significado reside en la unici­dad. 4Y no puede sino eludir a la mente que piensa qué el amor es algo parcial o fragmentado. 5No hay otro amor que el de Dios, y todo amor es de Él. 6Ningún otro principio puede gobernar allí donde no hay amor. 7El amor es una ley que no tiene opuestos. 8Su plenitud es el poder que mantiene a todas las cosas unidas, el vínculo entre Padre e Hijo que hace que Ambos sean lo mismo eternamente.
4. Ningún curso cuyo propósito sea enseñarte a recordar lo que realmente eres podría dejar de subrayar que no puede haber dife­rencia entre lo que realmente eres y lo que es el amor. 2El significado  del amor es tu propio significado, el cual Dios Mismo comparte. 3Pues lo que tú eres es lo que Él es. 4No hay otro amor que el Suyo, y lo que Él es, es lo único que existe. 5Nada lo limita, y, por lo tanto, tú eres tan ilimitado como Él.
5. Ninguna ley que el mundo obedezca puede ayudarte a enten­der el significado del amor. 2Las creencias del mundo fueron con­cebidas para ocultar el significado del amor y para mantenerlo oculto y secreto. 3No hay ni un solo principio de los que el mundo defiende que no viole la verdad de lo que es el amor, y de lo que, por ende, eres tú también.
6. No busques tu Ser en el mundo. 2El amor no se puede encontrar en las tinieblas ni en la muerte. 3Sin embargo, es perfectamente evidente, para los ojos que ven y para los oídos que oyen la Voz del amor. 4La práctica de hoy consiste en liberar a tu mente de todas las leyes que crees que debes obedecer, de todas las limita­ciones que rigen tu vida y de todos los cambios que crees forman parte del destino humano. 5Hoy vamos a dar el paso más ambi­cioso de los que requiere este curso en tu avance hacia el objetivo que ha establecido.
7. Si hoy consigues tener el más leve vislumbre de lo que signi­fica el amor, habrás salvado una distancia inconmensurable hacia tu liberación y te habrás ahorrado un tiempo que no se puede medir en años. 2Juntos, pues, regocijémonos de dedicarle algún tiempo a Dios y de comprender que no hay mejor manera de emplear el tiempo que ésa.
8. Dedica hoy quince minutos en dos ocasiones a escaparte de todas las leyes en las que ahora crees. 2Abre tu mente y descansa. 3Cualquiera puede escaparse del mundo que parece mantenerte prisionero si deja de atribuirle valor. 4Deja  de otorgarle valor a sus míseras ofrendas y absurdos regalos, y permite que el regalo que Dios te hace los reemplace a todos.
9. Invoca a tu Padre con la certeza de que Su Voz te responderá. 2Él Mismo lo ha prometido, 3y Él Mismo pondrá una chispa de verdad en tu mente cada vez que renuncies a una creencia falsa, o a una tenebrosa ilusión de tu realidad y de lo que significa el amor. 4Él irradiará hoy a través de tus vanos pensamientos y te ayudará a comprender la verdad del amor. 5Con amorosa ternura morará contigo a medida que dejes que Su Voz le enseñe a tu mente abierta y despejada el significado del amor. 6Y bendecirá la lección con Su Amor.
10. Hoy la legión de años que tendrías que esperar en el futuro para tu salvación desaparece ante la intemporalidad de lo que estás aprendiendo. 2Demos gracias por habernos librado de un futuro que hubiese sido igual que el pasado. 3Hoy dejamos atrás el pasado para nunca jamás volver a recordarlo. 4Y alzamos los ojos para contemplar un presente muy distinto, en el cual se vis­lumbra un futuro que en nadase parece al pasado.
11. El mundo que acaba de nacer aún se encuentra en su infancia. 2Y lo veremos crecer fuerte y saludable, para derramar su bendi­ción sobre todos aquellos que vengan a aprender a desprenderse del mundo que pensaban había sido engendrado con odio para ser el enemigo del amor. 3Ahora todos ellos se liberan junto con nosotros. 4Ahora todos ellos son nuestros hermanos en el Amor de Dios.
12. Nos acordaremos de ellos en el transcurso del día, ya que no podemos excluir de nuestro amor a ninguna parte de nosotros si queremos conocer a nuestro Ser. 2Por lo menos tres veces por hora piensa en alguien que te acompaña en esta jornada, y que vino a aprender lo mismo que tú tienes que aprender. 3Y cuando te venga a la mente, comunícale este mensaje de parte de tu Ser:
4Te bendigo, hermano, con el Amor de Dios, el cual quiero com­partir contigo.
5Pues quiero aprender la gozosa lección de que no hay otro amor que el de Dios, el tuyo, el mío y el de todos.

domingo, 22 de mayo de 2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

lunes, 18 de abril de 2011

El mensaje de la crucifixión - UCDM -


  

El mensaje de la crucifixión - 

Cristo nos dice...

1. Para los efectos del aprendizaje, examinemos de nuevo la cruci­fixión. No hice hincapié en ella anteriormente debido a las temi­bles connotaciones que quizá tengas asociadas con ella. Lo único que se ha subrayado hasta ahora es que no fue una forma de castigo. No obstante, no se puede explicar nada utilizando exclu­sivamente términos negativos. Existe una interpretación cons­tructiva de la crucifixión que está totalmente desprovista de miedo y que, por lo tanto, si se entiende debidamente, es total­mente benévola en cuanto a lo que enseña.

2. La crucifixión no es más que un ejemplo extremo. Su valor, al igual que el valor de cualquier otro recurso de enseñanza, reside únicamente en la clase de aprendizaje que facilita Se puede entender -y se ha entendido- incorrectamente. Ello se debe úni­camente al hecho de que los temerosos tienden a percibir con miedo. Ya te dije que siempre puedes recurrir a mí para compar­tir mi decisión, y de ese modo hacerla más firme. Te dije también que la crucifixión fue la última jornada inútil que la Filiación tuvo que emprender, y que para todo aquel que la entienda representa la manera de liberarse del miedo. Aunque antes sólo hice hinca­pié en la resurrección, no aclaré entonces el propósito de la cruci­fixión y la manera en que ésta, de hecho, condujo a la resurrec­ción. Ese propósito, no obstante, tiene una aportación muy concreta que hacer. a tu propia vida, y si lo examinas sin miedo, te ayudará a comprender tu propio papel como maestro.

3. Es probable que hayas estado reaccionando durante muchos años como si te estuviesen crucificando. Ésta es una marcada tendencia de los que creen estar separados, que siempre se nie­gan a examinar lo que se han hecho a sí mismos. La proyección implica ira, la ira alienta la agresión y la agresión fomenta el miedo. El verdadero significado de la crucifixión radica en la aparente intensidad de la agresión cometida por algunos de los Hijos de Dios contra otro. Esto, por supuesto, es imposible, y se tiene que entender cabalmente que es imposible. De lo contrario, yo no puedo servir de modelo para el aprendizaje.

4. En última instancia, sólo el cuerpo puede ser agredido. No cabe duda de que un cuerpo puede agredir a otro, y puede incluso destruirlo. Sin embargo, si la destrucción en sí es imposi­ble, cualquier cosa que pueda ser destruida no es real. Su des­trucción, por lo tanto, no justifica tu ira. En la medida en que creas que la justifica, estarás aceptando premisas falsas y enseñán­doselas a otros. El mensaje de la crucifixión fue precisamente enseñar que no es necesario percibir ninguna forma de ataque en la persecución, pues no puedes ser perseguido. Si reaccionas con ira, tienes que estar equiparándote con lo destructible, y, por lo tanto, viéndote a ti mismo de forma demente.

5. He dejado perfectamente claro que soy como tú y que tú eres como yo, pero nuestra igualdad fundamental sólo puede demos­trarse mediante una decisión conjunta. Eres libre, si así lo eliges, de percibirte a ti mismo como si te estuvieran persiguiendo. Mas cuando eliges reaccionar de esa manera, deberías recordar que yo fui perseguido de acuerdo con el pensar del mundo, y que no compartí esa interpretación. Y puesto que no la compartí, no la reforcé. Ofrecí, consecuentemente, una interpretación diferente del ataque, que deseo compartir contigo. Si la crees, me ayuda­rás a enseñarla.

6. Como ya dije anteriormente: "Lo que enseñes es lo que apren­derás". Si reaccionas como si te estuvieran persiguiendo, estarás enseñando persecución. No es ésta la lección que el Hijo de Dios debe enseñar si es que ha de alcanzar su propia salvación. Enseña más bien tu perfecta inmunidad, que es la verdad acerca de ti, y date cuenta de que no puede ser atacada. No trates de protegerla, pues, de lo contrario, creerás que es susceptible de ser atacada. No se te pide ser crucificado, lo cual fue parte de lo que yo aporté como maestro. Se te pide únicamente que sigas mi ejemplo cuando te asalten tentaciones mucho menos extremas de percibir falsamente, y que no las aceptes como falsas justificacio­nes para desatar tu ira. No puede haber justificación para lo injustificable. No creas que la hay, ni enseñes que la hay. Recuerda siempre que enseñas lo que crees. Cree lo mismo que yo, y llegaremos a ser maestros de igual calibre.

7. Tu resurrección es tu redespertar. Yo soy el modelo del renaci­miento, pero el renacimiento en sí no es más que el despuntar en la mente de lo que ya se encuentra en ella. Dios Mismo lo puso allí, y, por lo tanto, es cierto para siempre. Yo creí en ello, y, por consiguiente, lo acepté como la verdad. Ayúdame a enseñárselo a nuestros hermanos en nombre del Reino de Dios, pero cree pri­mero que es verdad, pues, de lo contrario, enseñarás mal. Mis hermanos se quedaron dormidos durante la supuesta "agonía del huerto", pero yo no pude haberme indignado con ellos porque sabía que no podía ser abandonado.

8. Lamento cuando mis hermanos no comparten mi decisión de oír solamente una Voz, pues eso los debilita como maestros y como alumnos. Con todo, sé que no pueden realmente traicio­narse a sí mismos ni traicionarme a mí, y que sobre ellos es donde todavía tengo que edificar mi iglesia. No hay ninguna otra alter­nativa al respecto porque únicamente tú puedes ser la roca de la iglesia de Dios. Állí donde hay un altar hay una iglesia, y la pre­sencia del altar es lo que hace que la iglesia sea santa. La iglesia que no inspira amor, tiene un altar oculto que no está sirviendo al propósito para el que Dios lo destinó. Tengo que edificar Su igle­sia sobre ti porque quienes me aceptan como modelo son literal­mente mis discípulos. Los discípulos son seguidores, y  si el modelo que siguen ha elegido evitarles dolor en relación con todo, serían ciertamente insensatos si no lo siguiesen.

9. Elegí, por tu bien y por el mío, demostrar que el ataque más atroz, a juicio del ego, es irrelevante. Tal como el mundo juzga estas cosas, mas no como Dios sabe que son, fui traicionado, aban­donado, golpeado, atormentado y, finalmente, asesinado. Está claro que ello se debió únicamente a las proyecciones de otros sobre mí, ya que yo no le había hecho daño a nadie y había curado a muchos.

10. Seguimos gozando de perfecta igualdad como alumnos, aun­que no es necesario que tengamos las mismas experiencias. El Espíritu Santo se regocija cuando puedes aprender de las mías y valerte de ellas para volver a despertar. Ése es su único propó­sito y ésa es la única manera en que yo puedo ser percibido como el camino, la verdad y la vida. Oír una sola voz nunca implica sacrificio. Por el contrario, si eres capaz de oír al Espíritu Santo en otros, puedes aprender de sus experiencias y beneficiarte de ellas sin tener que experimentarlas directamente tú mismo. Eso se debe a que el Espíritu Santo es uno, y todo aquel que le escucha es conducido inevitablemente a demostrar Su camino para todos.

11. Nadie te está persiguiendo, del mismo modo en que nadie me persiguió a mí. No se te pide que repitas mis experiencias, pues el Espíritu Santo, a Quien compartimos, hace que eso sea innecesa­rio. Para valerte de mis experiencias de manera constructiva, no obstante, tienes aún que seguir mi ejemplo con respecto a cómo percibirlas. Mis hermanos, que son también tus hermanos, están constantemente justificando lo injustificable. La única lección que tengo que enseñar, puesto que la aprendí, es que ninguna percep­ción que esté en desacuerdo con el juicio del Espíritu Santo está jamás justificada. Mi función consistió en mostrar que esto es ver­dad en un caso extremo, simplemente para que pudiese servir como un instrumento de enseñanza ejemplar para aquellos que, en situaciones no tan extremas, sienten la tentación de abandonarse a la ira y al ataque. Mi voluntad, junto con la de Dios, es que ninguno de Sus Hijos sufra.

12. La crucifixión no puede ser compartida porque es el símbolo de la proyección, pero la resurrección es el símbolo del compar­tir, ya que para que la Filiación pueda conocer su plenitud, es necesario que cada uno de los Hijos de Dios experimente un re­despertar. Sólo esto es conocimiento.

13. El mensaje de la crucifixión es inequívoco:


Enseña solamente amor, pues eso es lo que eres.

14.  Si interpretas la crucifixión de cualquier otra forma, la estarás usando como un arma de ataque en vez de como la llamada a la paz para la que se concibió. Con frecuencia, los Apóstoles la interpretaron erróneamente, por la misma razón que otros lo hacen. Su propio amor imperfecto les hizo ser vulnerables a la proyección, y, como resultado de su propio miedo, hablaron de la "ira de Dios" .como el arma de represalia de Éste. No pudieron hablar de la crucifixión enteramente sin ira porque sus propios sentimientos de culpabilidad habían hecho que se sintiesen indig­nados.

15. Éstos son algunos de los ejemplos de pensamiento tergiver­sado del Nuevo Testamento, si bien su evangelio es, en realidad, únicamente el mensaje del amor. 2Si los Apóstoles no se hubieran sentido culpables, nunca me habrían podido atribuir expresiones tales como: "No he venido a sembrar paz, sino espadas". Esto está en clara oposición a todas mis enseñanzas. De haberme entendido realmente, no podrían haber descrito tampoco mi reacción a Judas como lo hicieron. Yo no pude haber dicho: "¿Traicionas al Hijo del Hombre con un beso?" a no ser que hubiese creído en la traición. El mensaje de la crucifixión fue precisamente que yo no creía en la traición. El "castigo" que se dijo infligí a Judas fue un error similar. Judas era mi hermano y un Hijo de Dios, tan miembro de la Filiación como yo. ¿Cómo iba a condenarlo cuando estaba listo para probar que condenar es imposible?

16. Cuando leas las enseñanzas de los Apóstoles, recuerda que les dije que había muchas cosas que ellos no entenderían hasta más tarde porque en aquel entonces aún no estaban completamente listos para seguirme. No quiero que dejes que se infiltre ningún vestigio de miedo en el sistema de pensamiento hacia el que te estoy guiando. No ando en busca de mártires sino de maestros. Nadie es castigado por sus pecados, y los Hijos de Dios no son pecadores. Cualquier concepto de castigo significa que estás proyectando la responsabilidad de la culpa sobre otro, y ello refuerza la idea de que está justificado culpar. El resultado es una lección acerca de cómo culpar, pues todo comportamiento enseña las creencias que lo motivan. La crucifixión fue el resul­tado de dos sistemas de pensamiento claramente opuestos entre sí: el símbolo perfecto del "conflicto" entre el ego y el Hijo de Dios. Este conflicto parece ser igualmente real ahora, y lo que enseña tiene que aprenderse ahora tal como se tuvo que aprender entonces.

17. Yo no necesito gratitud, pero tú necesitas desarrollar tu mer­mada capacidad de estar agradecido, o no podrás apreciar a Dios. Él no necesita que lo aprecies, pero sí. No se puede amar lo que no se aprecia, pues el miedo hace que sea imposible apreciar nada. Cuando tienes miedo de lo que eres no lo apre­cias, y, por lo tanto, lo rechazas. Como resultado de ello, enseñas rechazo.

18. El poder de los Hijos de Dios está presente todo el tiempo porque fueron creados para ser creadores. La influencia que ejercen unos sobre otros es ilimitada, y tiene que usarse para su salvación conjunta. Cada uno de ellos tiene que aprender a ense­ñar que ninguna forma de rechazo tiene sentido. La separación es la noción del rechazo. Mientras sigas enseñando esto lo segui­rás creyendo. No es así como Dios piensa, y tú tienes que pensar como Él si es que has de volver a conocerlo.

19.       Recuerda que el Espíritu Santo es el vínculo de comunicación entre Dios el Padre y Sus Hijos separados.  Si escuchases Su Voz sabrías que tú no puedes herir ni ser herido, y que son muchos los que necesitan tu bendición para poder oír esto por sí mismos. Cuando sólo percibas esa necesidad en ellos, y no respondas a ninguna otra, habrás aprendido de mí y estarás tan deseoso de compartir lo que has aprendido como lo estoy yo.



Un Curso de Milagros

sábado, 9 de abril de 2011

Deja de juzgar y evaluarlo todo - Libérate de la tiranía de la dualidad de los llamados "pares de opuestos"


Tienes que ir más allá de la naturaleza y de todos sus apegos mundanos!Estar ligado al mundo natural no es por cierto la finalidad de la vida.Concéntrate, en cambio,en lo 
Eterno que yace más allá de lo terrenal.

Libérate de la tiranía de las dualidades, de los llamados "pares de opuestos". Deja de juzgarlo y evaluarlo todo. 
Desembarázate de ese hábito tuyo de ver las cosas como buenas o malas, queribles u odiables, agradables o desagradables, alegres o tristes. La inclinación a quedar atrapado en los pares de opuestos es una dolencia corriente que nos debilita. En lugar de ello, permanece sereno, centrado en el Ser. Pon cuidado en no buscar la celebridad ni la adquisición de obgetos terrenales.

Un pozo de agua es útil en tiempos de sequía pero de nada sirve en medio de una inundación. Análogamente para la persona iluminada hasta las Escrituras son superfluas. Haz amistad con la vida mundana, pero no ignores que debes trascenderla. ¡No te prepares para nada que no sea la unión con la Divinidad misma!

                                                                             

                                                                                 Bhagavad  Gita