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viernes, 6 de julio de 2012

Todos somos Uno


viernes, 22 de junio de 2012

Sobre el caos - Un Curso de Milagros








Lo caótico carece de significado porque Dios
no forma parte de ello.
                               


*


 Donde no hay significado, hay caos.


*


 Puedes llevar las "leyes" del caos ante la luz, pero nunca
 las podrás entender. 
Las leyes caóticas no tienen ningún significado y, 
por lo tanto, se encuentran fuera de la esfera de la razón. 
No obstante, aparentan ser un obstáculo para 
la razón y para la verdad. 
Contemplémoslas, pues, detenidamente, para que podamos 
ver más allá de ellas y entender lo que son,
 y no lo que quieren probar. 
Es esencial que se entienda cuál es su propósito porque su fin 
es crear caos y atacar la verdad. 
Éstas son las leyes que rigen el mundo que tú fabricaste. 
Sin embargo, no gobiernan nada ni necesitan violarse: necesitan 
simplemente contemplarse y transcenderse.


*


 Las leyes del caos gobiernan todas las ilusiones.


*


La falta de fe en el amor, sea cual sea la forma en que se manifieste, 
da testimonio de que el caos es la realidad.


*


 La fe en el caos es la consecuencia inevitable de la creencia en el pecado. 


*

 
El ego siempre substituirá lo que tiene significado por
 el caos, pues si la separación es la salva­ción, 
la armonía es una amenaza.


*


El ego es caos.







domingo, 17 de junio de 2012

viernes, 12 de agosto de 2011

lunes, 18 de abril de 2011

El mensaje de la crucifixión - UCDM -


  

El mensaje de la crucifixión - 

Cristo nos dice...

1. Para los efectos del aprendizaje, examinemos de nuevo la cruci­fixión. No hice hincapié en ella anteriormente debido a las temi­bles connotaciones que quizá tengas asociadas con ella. Lo único que se ha subrayado hasta ahora es que no fue una forma de castigo. No obstante, no se puede explicar nada utilizando exclu­sivamente términos negativos. Existe una interpretación cons­tructiva de la crucifixión que está totalmente desprovista de miedo y que, por lo tanto, si se entiende debidamente, es total­mente benévola en cuanto a lo que enseña.

2. La crucifixión no es más que un ejemplo extremo. Su valor, al igual que el valor de cualquier otro recurso de enseñanza, reside únicamente en la clase de aprendizaje que facilita Se puede entender -y se ha entendido- incorrectamente. Ello se debe úni­camente al hecho de que los temerosos tienden a percibir con miedo. Ya te dije que siempre puedes recurrir a mí para compar­tir mi decisión, y de ese modo hacerla más firme. Te dije también que la crucifixión fue la última jornada inútil que la Filiación tuvo que emprender, y que para todo aquel que la entienda representa la manera de liberarse del miedo. Aunque antes sólo hice hinca­pié en la resurrección, no aclaré entonces el propósito de la cruci­fixión y la manera en que ésta, de hecho, condujo a la resurrec­ción. Ese propósito, no obstante, tiene una aportación muy concreta que hacer. a tu propia vida, y si lo examinas sin miedo, te ayudará a comprender tu propio papel como maestro.

3. Es probable que hayas estado reaccionando durante muchos años como si te estuviesen crucificando. Ésta es una marcada tendencia de los que creen estar separados, que siempre se nie­gan a examinar lo que se han hecho a sí mismos. La proyección implica ira, la ira alienta la agresión y la agresión fomenta el miedo. El verdadero significado de la crucifixión radica en la aparente intensidad de la agresión cometida por algunos de los Hijos de Dios contra otro. Esto, por supuesto, es imposible, y se tiene que entender cabalmente que es imposible. De lo contrario, yo no puedo servir de modelo para el aprendizaje.

4. En última instancia, sólo el cuerpo puede ser agredido. No cabe duda de que un cuerpo puede agredir a otro, y puede incluso destruirlo. Sin embargo, si la destrucción en sí es imposi­ble, cualquier cosa que pueda ser destruida no es real. Su des­trucción, por lo tanto, no justifica tu ira. En la medida en que creas que la justifica, estarás aceptando premisas falsas y enseñán­doselas a otros. El mensaje de la crucifixión fue precisamente enseñar que no es necesario percibir ninguna forma de ataque en la persecución, pues no puedes ser perseguido. Si reaccionas con ira, tienes que estar equiparándote con lo destructible, y, por lo tanto, viéndote a ti mismo de forma demente.

5. He dejado perfectamente claro que soy como tú y que tú eres como yo, pero nuestra igualdad fundamental sólo puede demos­trarse mediante una decisión conjunta. Eres libre, si así lo eliges, de percibirte a ti mismo como si te estuvieran persiguiendo. Mas cuando eliges reaccionar de esa manera, deberías recordar que yo fui perseguido de acuerdo con el pensar del mundo, y que no compartí esa interpretación. Y puesto que no la compartí, no la reforcé. Ofrecí, consecuentemente, una interpretación diferente del ataque, que deseo compartir contigo. Si la crees, me ayuda­rás a enseñarla.

6. Como ya dije anteriormente: "Lo que enseñes es lo que apren­derás". Si reaccionas como si te estuvieran persiguiendo, estarás enseñando persecución. No es ésta la lección que el Hijo de Dios debe enseñar si es que ha de alcanzar su propia salvación. Enseña más bien tu perfecta inmunidad, que es la verdad acerca de ti, y date cuenta de que no puede ser atacada. No trates de protegerla, pues, de lo contrario, creerás que es susceptible de ser atacada. No se te pide ser crucificado, lo cual fue parte de lo que yo aporté como maestro. Se te pide únicamente que sigas mi ejemplo cuando te asalten tentaciones mucho menos extremas de percibir falsamente, y que no las aceptes como falsas justificacio­nes para desatar tu ira. No puede haber justificación para lo injustificable. No creas que la hay, ni enseñes que la hay. Recuerda siempre que enseñas lo que crees. Cree lo mismo que yo, y llegaremos a ser maestros de igual calibre.

7. Tu resurrección es tu redespertar. Yo soy el modelo del renaci­miento, pero el renacimiento en sí no es más que el despuntar en la mente de lo que ya se encuentra en ella. Dios Mismo lo puso allí, y, por lo tanto, es cierto para siempre. Yo creí en ello, y, por consiguiente, lo acepté como la verdad. Ayúdame a enseñárselo a nuestros hermanos en nombre del Reino de Dios, pero cree pri­mero que es verdad, pues, de lo contrario, enseñarás mal. Mis hermanos se quedaron dormidos durante la supuesta "agonía del huerto", pero yo no pude haberme indignado con ellos porque sabía que no podía ser abandonado.

8. Lamento cuando mis hermanos no comparten mi decisión de oír solamente una Voz, pues eso los debilita como maestros y como alumnos. Con todo, sé que no pueden realmente traicio­narse a sí mismos ni traicionarme a mí, y que sobre ellos es donde todavía tengo que edificar mi iglesia. No hay ninguna otra alter­nativa al respecto porque únicamente tú puedes ser la roca de la iglesia de Dios. Állí donde hay un altar hay una iglesia, y la pre­sencia del altar es lo que hace que la iglesia sea santa. La iglesia que no inspira amor, tiene un altar oculto que no está sirviendo al propósito para el que Dios lo destinó. Tengo que edificar Su igle­sia sobre ti porque quienes me aceptan como modelo son literal­mente mis discípulos. Los discípulos son seguidores, y  si el modelo que siguen ha elegido evitarles dolor en relación con todo, serían ciertamente insensatos si no lo siguiesen.

9. Elegí, por tu bien y por el mío, demostrar que el ataque más atroz, a juicio del ego, es irrelevante. Tal como el mundo juzga estas cosas, mas no como Dios sabe que son, fui traicionado, aban­donado, golpeado, atormentado y, finalmente, asesinado. Está claro que ello se debió únicamente a las proyecciones de otros sobre mí, ya que yo no le había hecho daño a nadie y había curado a muchos.

10. Seguimos gozando de perfecta igualdad como alumnos, aun­que no es necesario que tengamos las mismas experiencias. El Espíritu Santo se regocija cuando puedes aprender de las mías y valerte de ellas para volver a despertar. Ése es su único propó­sito y ésa es la única manera en que yo puedo ser percibido como el camino, la verdad y la vida. Oír una sola voz nunca implica sacrificio. Por el contrario, si eres capaz de oír al Espíritu Santo en otros, puedes aprender de sus experiencias y beneficiarte de ellas sin tener que experimentarlas directamente tú mismo. Eso se debe a que el Espíritu Santo es uno, y todo aquel que le escucha es conducido inevitablemente a demostrar Su camino para todos.

11. Nadie te está persiguiendo, del mismo modo en que nadie me persiguió a mí. No se te pide que repitas mis experiencias, pues el Espíritu Santo, a Quien compartimos, hace que eso sea innecesa­rio. Para valerte de mis experiencias de manera constructiva, no obstante, tienes aún que seguir mi ejemplo con respecto a cómo percibirlas. Mis hermanos, que son también tus hermanos, están constantemente justificando lo injustificable. La única lección que tengo que enseñar, puesto que la aprendí, es que ninguna percep­ción que esté en desacuerdo con el juicio del Espíritu Santo está jamás justificada. Mi función consistió en mostrar que esto es ver­dad en un caso extremo, simplemente para que pudiese servir como un instrumento de enseñanza ejemplar para aquellos que, en situaciones no tan extremas, sienten la tentación de abandonarse a la ira y al ataque. Mi voluntad, junto con la de Dios, es que ninguno de Sus Hijos sufra.

12. La crucifixión no puede ser compartida porque es el símbolo de la proyección, pero la resurrección es el símbolo del compar­tir, ya que para que la Filiación pueda conocer su plenitud, es necesario que cada uno de los Hijos de Dios experimente un re­despertar. Sólo esto es conocimiento.

13. El mensaje de la crucifixión es inequívoco:


Enseña solamente amor, pues eso es lo que eres.

14.  Si interpretas la crucifixión de cualquier otra forma, la estarás usando como un arma de ataque en vez de como la llamada a la paz para la que se concibió. Con frecuencia, los Apóstoles la interpretaron erróneamente, por la misma razón que otros lo hacen. Su propio amor imperfecto les hizo ser vulnerables a la proyección, y, como resultado de su propio miedo, hablaron de la "ira de Dios" .como el arma de represalia de Éste. No pudieron hablar de la crucifixión enteramente sin ira porque sus propios sentimientos de culpabilidad habían hecho que se sintiesen indig­nados.

15. Éstos son algunos de los ejemplos de pensamiento tergiver­sado del Nuevo Testamento, si bien su evangelio es, en realidad, únicamente el mensaje del amor. 2Si los Apóstoles no se hubieran sentido culpables, nunca me habrían podido atribuir expresiones tales como: "No he venido a sembrar paz, sino espadas". Esto está en clara oposición a todas mis enseñanzas. De haberme entendido realmente, no podrían haber descrito tampoco mi reacción a Judas como lo hicieron. Yo no pude haber dicho: "¿Traicionas al Hijo del Hombre con un beso?" a no ser que hubiese creído en la traición. El mensaje de la crucifixión fue precisamente que yo no creía en la traición. El "castigo" que se dijo infligí a Judas fue un error similar. Judas era mi hermano y un Hijo de Dios, tan miembro de la Filiación como yo. ¿Cómo iba a condenarlo cuando estaba listo para probar que condenar es imposible?

16. Cuando leas las enseñanzas de los Apóstoles, recuerda que les dije que había muchas cosas que ellos no entenderían hasta más tarde porque en aquel entonces aún no estaban completamente listos para seguirme. No quiero que dejes que se infiltre ningún vestigio de miedo en el sistema de pensamiento hacia el que te estoy guiando. No ando en busca de mártires sino de maestros. Nadie es castigado por sus pecados, y los Hijos de Dios no son pecadores. Cualquier concepto de castigo significa que estás proyectando la responsabilidad de la culpa sobre otro, y ello refuerza la idea de que está justificado culpar. El resultado es una lección acerca de cómo culpar, pues todo comportamiento enseña las creencias que lo motivan. La crucifixión fue el resul­tado de dos sistemas de pensamiento claramente opuestos entre sí: el símbolo perfecto del "conflicto" entre el ego y el Hijo de Dios. Este conflicto parece ser igualmente real ahora, y lo que enseña tiene que aprenderse ahora tal como se tuvo que aprender entonces.

17. Yo no necesito gratitud, pero tú necesitas desarrollar tu mer­mada capacidad de estar agradecido, o no podrás apreciar a Dios. Él no necesita que lo aprecies, pero tú sí. No se puede amar lo que no se aprecia, pues el miedo hace que sea imposible apreciar nada. Cuando tienes miedo de lo que eres no lo apre­cias, y, por lo tanto, lo rechazas. Como resultado de ello, enseñas rechazo.

18. El poder de los Hijos de Dios está presente todo el tiempo porque fueron creados para ser creadores. La influencia que ejercen unos sobre otros es ilimitada, y tiene que usarse para su salvación conjunta. Cada uno de ellos tiene que aprender a ense­ñar que ninguna forma de rechazo tiene sentido. La separación es la noción del rechazo. Mientras sigas enseñando esto lo segui­rás creyendo. No es así como Dios piensa, y tú tienes que pensar como Él si es que has de volver a conocerlo.

19.       Recuerda que el Espíritu Santo es el vínculo de comunicación entre Dios el Padre y Sus Hijos separados.  Si escuchases Su Voz sabrías que tú no puedes herir ni ser herido, y que son muchos los que necesitan tu bendición para poder oír esto por sí mismos. Cuando sólo percibas esa necesidad en ellos, y no respondas a ninguna otra, habrás aprendido de mí y estarás tan deseoso de compartir lo que has aprendido como lo estoy yo.



Un Curso de Milagros

miércoles, 16 de febrero de 2011

Un Curso de Milagros - Sobre la Paz



Puesto que no puedes dejar de enseñar, tu salvación radica en enseñar exactamente lo opuesto a lo que el ego cree.

 Así es como aprenderás la verdad que te hará libre y que te mantendrá libre a medida que otros la aprendan de ti.

La única manera de tener paz es enseñando paz.

Al enseñarla, no puedes sino aprenderla, pues no puedes enseñar aquello de lo que todavía te disocias.

 Sólo así podrás recobrar el conocimiento que desechaste.

 Para poder compartir una idea tienes primero que disponer de ella.

Dicha idea despierta en tu mente mediante la convicción que nace de enseñarla.

Aprendes todo lo que enseñas.

Enseña solamente amor, y. aprende que el amor es tuyo y que tú eres amor.

De la misma manera en que Dios me envió a ti, yo te enviaré a otros.

E iré a ellos contigo, para que podamos enseñarles paz y unión.



Palabras de Cristo...


"Cuando mires dentro de ti y me veas,

 será porque habrás decidido manifestar la Verdad.


 Y al manifestarla la verás tanto afuera como adentro.


La verás afuera porque primero la viste adentro.


 Todo lo que ves afuera es el juicio de lo que viste dentro" 



Un Curso de Milagros



viernes, 11 de febrero de 2011

Gandhi

martes, 27 de julio de 2010

AMAR ES ESCUCHAR TODOS LOS INSTRUMENTOS - Anthony de Mello


Yo no soy nada de lo que creo ser: mis cosas, mi cuerpo, mis sentimientos. Mi yo es indefinible porque no hay nada que lo defina. Cuando yo me relaciono con otra persona, ¿con quién me relaciono?, ¿con una imagen?
Cuando me relaciono tengo noción del otro como unas experiencias, unos recuerdos, y con estas nociones construyo su imagen. Así es que no me relaciono con esta persona, sino con la memoria que tengo de ella.
Cuando abrazo a un amigo, ¿a quién abrazo? Abrazo un recuerdo. Es así, y lo cierto es que, si yo fijo la persona a la memoria que tengo de ella, la estoy fijando a un prejuicio.
Y así funcionamos por la vida, juzgando por prejuicios. Como consecuencia de ellos, si conocemos a una persona sólo por sus hábitos, cuando esa persona cambia, lo notarán sólo las personas despiertas o los que acaben de conocerla, pues para los otros sigue fijada a sus hábitos, que son lo que recuerdan.
Por ello, nadie es profeta en su tierra ni entre su familia, por regla general. Porque allí prevalecen los datos anecdóticos, las apariencias, y la persona queda apegada a esos recuerdos para sus convecinos o familiares.
De Jesús dijeron sus paisanos: "¿No era éste el hijo del carpintero?"
Y Natanael, antes de conocer a Jesús, dice: "¿De Galilea puede salir algo bueno?"
Nos movemos a base de prejuicios, de recuerdos y tópicos. Es peligroso vivir de la memoria, del pasado. Sólo el presente está vivo, y todo lo pasado está muerto, no tiene vigencia. Incluso el futuro no existe. Sólo hay vida en el presente, y vivir en el presente supone dejar los recuerdos, como algo muerto, y vivir las personas y los acontecimientos como algo nuevo, recién estrenado, abierto a la sorpresa que cada momento te puede descubrir. Es el ahora el que importa, porque ahora es la vida, ahora todo es posible, ahora es la realidad.
La idea que la gente tiene de la eternidad es estúpida. Piensa que dura para siempre porque está fuera del tiempo. La vida eterna es ahora, está aquí, y a ti te han confundido hablándote de un futuro que esperas mientras te pierdes la maravilla de la vida que es el ahora. Te pierdes la verdad. El temor al futuro, o la esperanza en el futuro, es igual, son proyecciones del pasado. Sin proyección no hay futuro, pues no existe lo que no entra en la realidad.
Cuentan que un indio, condenado a muerte, se escapa y como lo persiguen de cerca se sube a un árbol que está colgado sobre un precipicio. Abajo lo esperan sus guardianes. No tiene escapatoria. Pero, de pronto, descubre que el árbol al que se subió es un manzano. Entonces coge su fruto y se pone a saborear las manzanas que están a su alcance. Esto es saber saborear el presente, sin proyectar el pasado en el futuro.
¿Sería posible vivir sin angustias ni preocupaciones? Eso sólo lo descubriréis cuando estéis despiertos y viviendo en presente.
Cuando san Juan de la Cruz habla de la purificación de la memoria, se refiere a purificarla de toda emoción. No anclarse en los recuerdos, ni sufrir de nostalgia, ni de añoranzas. Liberarse de las emociones del pasado; liberar la memoria de toda emoción para recibir limpiamente todo lo nuevo. Estar disponible, para recibir a la persona en cada momento, limpio de todo recuerdo y emoción. Cuando te encuentro, para percibirte con claridad,he de dejar atrás todo lo pasado -tanto lo bueno como lo malo para estar abierto a tu presente sin relacionarte con ninguna imagen, sino con la realidad de ese presente.
El amor va siempre unido a la verdad y a la libertad, y por eso nunca es débil.
Extraído del libro Autoliberacion Interior de Anthony de Mello.

martes, 15 de junio de 2010

“La Verdad yace en la Esencia de las formas”



Peregrino….
Aun buscas fuera de ti mismo?

Recuerda a Jesús, cuando dijo a los fariseos…El Reino de los Cielos esta dentro vuestro!, pocos entendieron esta frase en aquellos tiempos.


La Verdad yace en la Esencia de las formas


La Esencia de la forma es el Espíritu


Quédate en lo externo y solo hallaras dolor, lo perecedero, lo irreal, una de las ilusiones más grandes de este mundo.
La forma por sí misma es perecedera, debes ir más allá de lo que tus ojos ven, si es que quieres vislumbrar el mundo Real, la Verdad y lo Infinito.

Ese otro mundo del cual te hablo, es el mundo que Dios creo, el mundo Real, que solo lo hallarás descubriendo quién Eres realmente y no quién crees ser.

Aun te identificas con tu cuerpo, crees que eres solo lo que ves de ti, pero tu forma es solo una ilusión, no es Eterna, es solo un vehículo para que estés aquí.

Le has dado tanto poder a la forma, que sin ella no te Reconoces, sin darte cuenta que en la medida que no te Reconozcas tampoco podrás Reconocer a tu prójimo.
Si crees que solo eres un cuerpo, fuera de ti veras lo mismo, ya que tu realidad externa es un reflejo de tu realidad interna.
Al identificarte con tu forma te has convertido en una persona carente de todo y has desplazado al Amor por el miedo. Y el mayor miedo que has creado es el miedo a la muerte misma.


Aun no te has dado cuenta que la muerte no existe?



Tu Esencia es Eterna! Tu Espíritu es Infinito!


Por miedo a morir te defiendes, luchas,buscas protergerte; porque tienes la creencia que los demás pueden hacerte daño.

Un Curso de Milagros nos dice…”En mi indefensión radica mi seguridad”

La única muerte que existe es la muerte de tu ego, que debe morir cuanto antes, para que puedas despertar y conocer la Verdad.

El Ego es el responsable de todos nuestros pensamientos errados, que nos ha llevado a creer en la separación, en el pecado y la culpa entre otras cosas, no permitiéndonos recordar nuestra Verdadera Identidad.


Entonces peregrino…Te propongo que medites mis palabras.


Ojala que… en un momento no muy lejano, puedas descubrir la Esencia de tu forma y contemplar una nueva dimensión de conciencia, que traerá Paz, Amor y Felicidad a tu vida.


Dejaras de darle valor a lo que no es Real.


Contemplaras la Unidad en todo lo Creado.


El Amor reemplazara al miedo en ti


Extenderás la majestad de tu Amor a todos los Reinos.


Entonces así habrás hallado el Cielo en la Tierra…


Por Zelaya Ofem

jueves, 29 de octubre de 2009

El mundo Real - Una manera distinta de ver el mundo


Para ti... que aun percibes un mundo sin sentido
Para ti... que ansias ver lo Real de este mundo
Para ti... que ya despiertas de este sueño profundo
"Dime que ves y sabre quien crees ser"

domingo, 4 de octubre de 2009

Nuestra verdadera Esencia - Quien eres?


Para todos aquellos buscadores de la Verdad.
Para todos aquellos que esten listos para una nueva Realidad.
Para todos aquellos que ansien ver un mundo Real.
El sendero de regreso solo se encuentra recordando nuestra verdadera Esencia.

sábado, 8 de agosto de 2009

El que busca la Fuente a ella llegará - Trigueirinho



Aquel que busca la Fuente, a ella llegará; aquel que procura la verdad, la encontrará; aquel que se entrega al Infinito, será por él absorbido.

Mas, a la Fuente, el buscador llegará
solamente cuando olvide que lá está procurando; la verdad, él la encontrará solo cuando la busqueda ya no exista; y el Infinito lo absorberá en su seno cuando él; el hombre, se entregue a la transcendencia en su propio Ser.

Trigueirinho

miércoles, 27 de mayo de 2009

"No busques fuera de ti mismo"


No busques fuera de ti mismo. 
Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo 
se desmorone. El Cielo no se puede encon­trar donde no está, 
ni es posible hallar paz en ningún otro lugar excepto en él. 
Ninguno de los ídolos qué veneras cuando llamas a Dios te contestará en Su lugar.
 Ninguna otra respuesta que
 pue­das utilizar como sustituto te proporcionará la felicidad
 que sólo Su respuesta brinda. 
No busques fuera de ti mismo. 
Pues todo tu dolor procede simplemente de buscar en vano
 lo que deseas, y de insistir que sabes dónde encontrarlo. 
¿Y qué pasaría si no estu­viese allí? 
¿Preferirías tener razón a ser feliz? 
Alégrate de que se te diga dónde reside la felicidad, y no 
la sigas buscando por más tiempo en ningún otro lugar,
 pues buscarás en vano. 
Mas se te ha concedido conocer la verdad, y saber que no la debes buscar fuera de ti mismo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Jesús - Cristo - Un Curso de Milagros


No necesitas ayuda para entrar en el Cielo, pues jamás te ausentaste de él. Pero sí necesitas una ayuda que proceda de más allá de ti, pues te encuentras limitado por falsas creencias con respecto a tu Identidad.
El nombre de Jesús es el nombre de uno que, siendo hombre, vio la faz de Cristo en todos sus hermanos y recordó a Dios. Al identificarse con Cristo, dejó de ser un hombre y se volvió uno con Dios.
El hombre era una ilusión, pues parecía ser un ser separado que caminaba por su cuenta, dentro de un cuerpo que aparentemente mantenía a su ser separado de su Ser, como hacen todas las ilusiones.
Jesus es un Salvador porque vio lo falso y no lo aceptó como la verdad. Cristo necesitó su forma para poder presentarse ante los hombres y salvarlos de sus ilusiones.
En su completa identificación con el Cristo, Jesús se convirtió en lo que todos vosotros no podéis sino ser. Mostró el camino para que le siguieras. Él te conduce de regreso a Dios porque vio el camino ante sí y lo siguió. Jesús hizo una clara distinción, todavía velada para ti, entre lo falso y lo verdadero. Te ofreció una demostración palpable de que es imposible matar al Hijo de Dios, y de que el pecado, la maldad, la malicia, el miedo o la muerte no pueden alterar su vida en modo alguno ni tampoco la tuya.
Todos tus pecados, por lo tanto, te han sido perdonados, ya que jamás existieron. No fueron más que sueños e ilusiones.
Es él el Cristo? Por supuesto que sí, junto contigo. Mas él permanecerá contigo para conducirte desde el infierno que tú hiciste hasta Dios. Y cuando unas tu voluntad a la suya, verás a través de su visión, pues los ojos de Cristo se comparten.
Es posible leer sus palabras y beneficiarse de ellas sin aceptarle en tu vida. Mas él te ayudaría todavía más si compartieses con él tus penas y alegrías, y renunciases a ambas para hallar la paz de Dios. Con todo, lo que él quiere que aprendas más que nada sigue siendo la lección que vino a enseñar, la cual reza así:


La muerte no existe porque el Hijo de Dios es como su Padre. No puedes hacer nada que pueda alterar el Amor Eterno. Olvida tus sueños de pecado y de culpabilidad, y en su lugar ven conmigo a compartir la resurrección del Hijo de Dios. Y trae contigo todos aquellos que Él te ha enviado para que cuides de ellos como yo cuido de ti.

martes, 27 de enero de 2009

¿Qué es la resurrección?


La resurrección, dicho llanamente, es la superación de la muerte o el triunfo sobre ella. Es un redespertar o renacimiento; un cambio de parecer con respecto al significado del mundo. Es la aceptación de la interpretación del Espíritu Santo con respecto al propósito del mundo; la aceptación de la Expiación en uno mismo. Es el fin de los sueños de aflicción y la jubilosa conciencia del sueño final del Espíritu Santo. Es el reconocimiento de los dones de Dios. Es el sueño en el que el cuerpo opera perfectamente al no tener otra función que la de ser un medio de comunicación. Es la lección con la que concluye el aprendizaje, pues con ella se consuma y se transciende. Es la invitación a que Dios dé el paso final. Es el abandono de cualquier otro propósito, cualquier otro interés, cualquier otro deseo o cualquier otro empeño.
La resurrección, al ser la afirmación de la vida, es la negación de la muerte. De esta manera, la forma de pensar del mundo se invierte por completo. Ahora se reconoce que la vida es la salvación, y cualquier clase de dolor o aflicción se percibe como el infierno. Ya no se le teme al amor, sino que se le da jubilosamente la bienvenida. Los ídolos han desaparecido y el recuerdo de Dios brilla en el mundo sin ninguna obstrucción. Se ve la faz de Cristo en toda cosa viviente, y no se mantiene nada en la oscuridad, excluido de la luz del perdón. Ya no quedan pesares sobre la tierra. El júbilo del Cielo ha descendido sobre ella.
La visión ha sido totalmente corregida y todos los errores han sido deshechos. El ataque no tiene sentido y la paz ha llegado. Los pensamientos se dirigen hacia el Cielo y se apartan de la oscuridad. Todo anhelo queda satisfecho, pues, ¿qué queda ahora que no tenga respuesta o que esté incompleto? La última ilusión se extiende sobre el mundo, perdonándolo todo y sustituyendo todo ataque. Se ha logrado la inversión total. No queda nada que contradiga la Palabra de Dios. No hay nada que se oponga a la verdad. Y ahora, por fin, la verdad puede llegar. ¡Vendra cuan pronto se la invite a entrar!
Todos los corazones palpitantes se encuentran tranquilos y llenos de gran expectación porque la hora de lo eterno está por llegar. La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre. Y en su libertad radica el fin del miedo. Ya no quedan en la tierra lugares ocultos que puedan dar refugio a ilusiones enfermizas, a sueños de temor o a percepciones falsas del universo. Todas las cosas se ven en la luz, y en la luz se transforma y se comprende su propósito. Y nosotros, los Hijos de Dios, nos levantamos del polvo y contemplamos nuestra perfecta impecabilidad. El canto del Cielo se escucha por todo el mundo, a medida que éste es elevado y conducido a la verdad.
Ahora no hay distinciones. Las diferencias han desaparecido y el Amor se contempla a Sí Mismo. ¿Qué necesidad hay ahora de otro panorama? Ya hemos visto la faz de Cristo, Su impecabilidad y Su Amor tras toda forma y más allá de todo propósito. ¡Somos santos porque Su santidad en verdad nos ha liberado! Y aceptamos Su santidad como nuestra, como en efecto lo es. Y seremos eternamente tal como Dios nos creó, y lo único que deseamos es que Su Voluntad sea la nuestra. Las fantasías de otra voluntad separada desaparecen, pues hemos encontrado unidad de propósito. Éstas son las cosas que nos aguardan a todos.


Mientras quede una sola mente poseída por sueños de maldad, el pensamiento del infierno será real.
Los que han resucitado de la muerte, tienen como meta despertar las mentes de aquellos que duermen y ver la visión de la faz de Cristo ocupar el lugar de lo que ellas sueñan. Los pensamientos de miedo serán reemplazados por bendiciones. Se abandonan los juicios y se le entregan a Dios. Y en Su juicio final se restaura la verdad del santo Hijo de Dios. Él ha sido redimido, pues ha escuchado la Palabra de Dios y ha comprendido su significado. Es libre porque ha permitido que la Voz de Dios proclame la verdad. Y todos aquellos a quienes antes pensó crucificar resucitan ahora con él, a su lado, según se prepara con ellos para encontrarse con su Dios.

lunes, 8 de septiembre de 2008

"El juzgar"

Juzgar no es un atributo de Dios, por lo tanto tampoco de nuestro Espíritu. Tus juicios se basan en el testimonio que te ofrecen los sentidos. Cuando juzgamos los hacemos con los ojos del cuerpo, recuerda que estos te mostrarán un mundo irreal.
Si juzgamos, en realidad estamos juzgandonos a nosotros mismos. La decisión de juzgar en vez de conocer es lo que nos hace perder la paz. Juzgar es el proceso en el que se basa la percepción(los sentidos), pero no el Conocimiento.
Juzgando depositamos nuestra Fe en lo irreal.
No tienes idea del tremendo alivio y de la profunda paz que resultan de estar con tus hermanos o contigo mismo sin emitir juicios de ninguna clase.
Cuando reconozcas lo que eres y lo que tus hermanos son, te darás cuenta de que juzgar los de cualquier forma que sea no tiene sentido. La fatiga que produce juzgar continuamente es algo realmente intolerable. Es curioso que una habilidad tan debilitante goce de tanta popularidad.
¿De qué otra manera juzgas al mundo que ves?
Tienes una fe ciega en lo que tus ojos y tus oídos te informan. Crees que lo que tus dedos tocan es real y que lo que encierras en tu puño es la verdad. Debes ver este mundo con los ojos del Espíritu, y veras solo lo Real,la Verdad.la Unidad,lo Infinito,lo Eterno.
Tú eres solo Amor.
El amor no puede juzgar. Puesto que en sí es uno solo, contempla a todos cual uno solo. Su significado reside en la unicidad.
El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado. Pero aquel que ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.
Tampoco debemos juzgarnos a nosotros mismos pues lo que somos no puede ser juzgado.