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domingo, 2 de septiembre de 2012

Los miedos - Un Curso de Milagros








El miedo es un extraño en los
 caminos del amor. 
Identifícate con el miedo, y te vuelves un 
extraño ante tus propios ojos. 
Y de este modo, no te conocerás a ti mismo.



*

Puedes ciertamente permitirte el lujo de
 reírte de los pensamientos de miedo, 
recordando que Dios va contigo 
dondequiera que tú vas.


*

El miedo condena y el amor perdona.


*

El miedo no tiene cabida en una 
mente que Dios ama.

*

La presencia del miedo es señal inequívoca
 de que estás confiando en tu propia fortaleza. 
La conciencia de que no hay nada que 
temer indica que en algún lugar de tu mente,
 aunque no necesariamente en un lugar que 
puedas reconocer, has recordado a Dios y has 
dejado que Su fortaleza ocupe el 
lugar de tu debilidad. 
En el instante en que estés dispuesto a hacer
 eso, ciertamente no habrá nada que temer.



*



Si hay miedo, es que no hay amor perfecto


*

Si hay miedo, éste produce un estado que no existe.





El miedo aprisiona al mundo. 
El perdón lo libera.


*


Hemos visto que tu mente sólo tiene dos partes. 
Una de ellas la gobierna el ego
 y se compone de ilusiones.
 La otra es la morada del Espíritu Santo,
 donde reside la verdad. 
Sólo puedes escoger entre estos dos guías, 
y los únicos resultados que pueden
 proceder de tu elección son el miedo que el 
ego siempre engendra o el amor que el 
Espíritu Santo siempre ofrece para reemplazarlo.


*

Estoy a salvo hoy porque no hay más
 voluntad que la de Dios. 
Siento miedo sólo cuando creo que hay 
otra voluntad. 
Trato de atacar únicamente cuando tengo
 miedo, y sólo cuando trato de atacar 
puedo creer que mi eterna seguridad 
se ve amenazada.


*

Los que están libres de culpa no tienen miedo,
 pues están a salvo y reconocen 
su seguridad


*

No hay hogar que pueda darle cobijo 
al amor y al miedo, pues no pueden coexistir. 
Si tú eres real, el miedo no puede sino ser una ilusión. 
Mas si el miedo es real, entonces eres tú el que no existe.


*

Quien ve a un hermano como un cuerpo 
lo está viendo como el símbolo del miedo.


*

La gracia es la aceptación del amor de Dios
 en un mundo de aparente odio y miedo. 
Sólo mediante la gracia pueden 
desaparecer el odio y el miedo, pues la gracia
 da lugar a un estado tan opuesto a todo
 lo que el mundo ofrece, que aquellos cuyas
 mentes están iluminadas por el don de la
 gracia no pueden creer que el mundo 
del miedo sea real.


*

Aléjate del miedo y dirígete al amor.





martes, 28 de agosto de 2012

El miedo es un engaño - Ni una sola cosa en este mundo es verdad sea cual sea la forma en que se manifieste.










El miedo, de la clase que sea, no está justificado.



El miedo es un engaño. 
Da testimonio de que te has visto a ti mismo 
como nunca podrías ser y, por lo tanto, 
contemplas un mundo que no puede ser real. 
Ni una sola cosa en ese mundo es verdad. 
Sea cual sea la forma en que se manifieste, 
sólo da fe de tus ilusiones acerca de ti mismo. 
No nos dejemos engañar hoy. 
Somos los Hijos de Dios. 
El miedo no tiene cabida en nosotros, pues 
cada uno de nosotros es parte del Amor Mismo.

¡Cuán infundados son nuestros miedos! 
¿Ibas acaso a permitir que Tu Hijo sufriese? 
Danos fe hoy para reconocer a Tu Hijo y liberarlo. 
Perdonémosle hoy en Tu Nombre, para poder
 entender su santidad y sentir por él el amor 
que Tú también sientes por él.



Lección 240 - Curso de Milagros






Una vez que haya aceptado mi santidad, nada podrá atemorizarme.









Mi santidad es mi salvación


Puesto que mi santidad me absuelve de toda
 culpa, reconocer mi santidad es reconocer mi salvación. 
Es también reconocer la salvación del mundo. 
Una vez que haya aceptado mi santidad, 
nada podrá atemorizarme. 
Y al no tener miedo, todos compartirán mi 
entendimiento, que es el regalo que Dios me
 hizo a mí y al mundo.




Lección 58 - 4 (39) -  Un Curso de Milagros






jueves, 26 de julio de 2012

El miedo no tiene cabida en el presente









No es el presente lo que da miedo, sino el pasado
 y el futuro, mas éstos no existen. 
El miedo no tiene cabida en el presente cuando
 cada instante se alza nítido y separado 
del pasado, sin que la sombra de éste se 
extienda hasta el futuro. 
Cada instante es un nacimiento inmaculado 
y puro en el que el Hijo de Dios emerge
 del pasado al presente. 
Y el presente se extiende eternamente. 
Es tan bello, puro e inocente, que en 
él sólo hay felicidad. 
En el presente no se recuerda la oscuridad,
 y lo único que existe es la inmortalidad y la dicha.



                                                 Un Curso de Milagros






viernes, 18 de mayo de 2012

Lo que le confiere realidad a los sueños perniciosos es el hecho de compartirlos - Ucdm


Lo que les confiere realidad a los perniciosos sueños de odio, maldad, rencor, muerte, pecado, sufrimiento, dolor y pérdida es el hecho de compartirlos. Si no se comparten, se perciben como algo sin sentido. Pues al no prestarles apoyo dejan de ser una fuente de miedo. Y el amor no puede sino llenar el espacio que el miedo ha dejado vacante porque ésas son las únicas alternativas que existen. Donde uno aparece, el otro desaparece. Y el que compartas, será el único que tendrás. Y tendrás el que aceptes, pues es el único que deseas tener.
Si perdonas al soñador, y percibes que él no es el sueño que él mismo tejió, no estás compartiendo con él su nefasto sueño. Por lo tanto, él no puede ser parte del tuyo, del cual ambos os libe­ráis. El perdón separa al soñador del sueño nefasto, y así, lo libera. Recuerda que si compartes un sueño de maldad, creerás ser ese sueño que compartes. Y al tener miedo de él, no desearás conocer tu verdadera Identidad porque pensarás que es temible. Y negarás tu Ser, y caminarás por tierras extrañas que tu Crea­dor no creó, donde parecerás ser algo que no eres. Lucharás contra tu propio Ser, el cual parecerá ser tu enemigo, y atacarás a tu hermano, como parte de lo que odias. En esto no hay térmi­nos medios. O bien eres tu Ser o bien una ilusión. ¿Qué puede haber entre la ilusión y la verdad? Creer que hay un lugar inter­medio donde puedes ser algo que no eres, no puede ser la ver­dad, sino un sueño.


jueves, 25 de agosto de 2011

El arte de la metamorfosis - De oruga a mariposa





Desintegración: el arte de la metamorfosis

¿Qué sucede con todos esos días que son el bostezo silen­cioso de un vacío, cuando todos los depredadores de la carencia empiezan a mordisquearos los talones? ¿Qué hay de esos días donde no pasa absolutamente nada con vues­tra manifestación? ¿Qué son esos días? Yo os diré lo que son. La oruga está en ese capullo, y sólo se desintegrará cuando deje de pensar como una oruga, porque para poder recoagularse debe de pensar como una oruga. Y cuando no piensas como una oruga durante los días que estás en el capullo, tu cuerpo se desintegra. Si no duermes en cuarenta y ocho o se­tenta y dos horas, tu cuerpo comienza a desintegrarse, enton­ces tienes que tener sueños para que éste se reforme. Si la oruga ya no piensa lo que es ser una oruga, su cuerpo se des­integra, y así lo hará el vuestro. ¿Qué sucede cuando se está desintegrando el cuerpo de la oruga? Que también lo está ha­ciendo su realidad. ¿Qué es su realidad? Estar apegado a la tierra con todos sus brazos, comiendo hojas verdes y siendo devorada por los depredadores. Es vulnerable. Pero cuando deja de ser la oruga, y ni siquiera lo piensa o lo sueña, su cuerpo se desintegra. Es un hecho natural. Y con eso desintegra la tendencia a estar en la realidad de la oruga, y comien­za a soñar con la mariposa.
Ahora, esto es lo que deberíais saber acerca de vuestras manifestaciones: cuando seguís trabajando y enfocándoos en ellas en lugar de vuestras carencias, lo que ocurrirá es que éstas se disolverán, y con ellas toda la realidad que está invo­lucrada con la carencia. Ésta también se disolverá.
Hay una etapa en la que el cuerpo se disuelve en una especie de gelatina verde, muy oscura y espesa. Ved esto como la noche oscura del alma. ¿Y por qué sucede esto? Ob­servad que cuando dejáis de pensar en la carencia, cuando de­jáis de ser castigados, cuando dejáis de añorar esa vida ante­rior y no pensáis igual, entonces también os disolvéis, así como la realidad que formaba parte de ella. Y ahora llega el lugar de la desintegración: en la desintegración no ocurre nada; todo se derrite. Lo que es importante es que estás en un estado transitorio, un estado de espera. Y como eres ignoran­te y no conoces algo mejor —y estamos tratando de cambiar eso— el pánico se apodera de ti. Hay un estado de no-estado. Ese es el estado de desintegración. ¿Me estáis escuchando? Igual que en la naturaleza, es así hasta que se re-forma.
Yo os he enseñado a hacer eso con la lista, que es larga y toma tiempo. Hay una razón para que sea larga y os tome tiempo. Os he enseñado eso con la disciplina del enfoque. Os he enseñado eso con las tarjetas. Os he enseñado a manteneros en el estado del "Yo Soy", esperando la desintegración.
Disolución significa que has salido de ahí y te estás cayen­do del precipicio, no está sucediendo nada — ¡no está suce­diendo nada!— y tú te asustas, porque en ese miedo tu huma­nidad quiere que te retires y te coagules de nuevo, que coagu­les nuevamente tu antiguo modo de pensar. ¿Cuántos de vo­sotros lo entendéis? "Regrésate y empieza a pensar racional­mente." Eso es lo que te está diciendo. "Ríndete. Esto no es más que un sueño. Te ha puesto en peligro." ¿Qué es lo peor que podría pasarte? Quiere que retrocedas. Es un poco como la oruga en estado de desintegración, sintiéndose que flota li­bremente pero a la vez nerviosa, porque ha soñado con la mariposa pero todavía no es una mariposa; ella siente que no es nada. Ahora, ¿no te daría eso un poco de miedo? Sería como si la oruga dijera: "Bueno, este no es un estado que me guste; es demasiado extraño", así que comienza a pensar en lo que solía hacer, y la desintegración se detiene para ser nuevamente la oruga. ¿Lo entendéis? Así es que ella vuelve a coagular el pasado, ¿no es así?, en lugar de seguir avanzando para convertirse en el sueño.
En vuestra vida va a haber una pausa. Y cada uno de vosotros le llama a eso el periodo de prueba, pero, ¿sabes?, realmente no hay nadie que te esté poniendo a prueba. Tú eres Dios, y esto no se trata de una prueba. Los humanos piensan que es una prueba, porque ellos lo ven todo en tér­minos de castigo y fracaso. Esto no es una prueba. Esto es la quietud. Y en ese momento de no estar en ningún lugar se nos están dando las opciones de seguir adelante con el sueño que traerá a la mariposa, o podemos retroceder porque necesita­mos esa seguridad; y retrocedemos y pensamos del modo que solíamos hacerlo, porque por lo menos hay seguridad en eso.
Os he enseñado a todos que al cerebro le encantan los há­bitos. No importa lo que sean, le encantan los hábitos. No importa lo destructivos que sean, al cerebro le encantan porque son un estado de soberanía en el que se puede depender. Se puede depender más de los hábitos que de los maridos o las mujeres. ¿Lo entendéis? Por eso es por lo que regresáis a ellos, porque son predecibles.
Vuestra humanidad tiene que extenderse hasta el punto que entienda que está en un lugar imaginario, y que no regre­sará para recoger viejos hábitos aunque ello signifique un estado de seguridad. ¿Cuántos de vosotros entendéis eso? Pero tenéis que estar en ese lugar. Visualizar en vuestra mente que está ocurriendo una desintegración — ¿estáis escuchan­do?— una desintegración. Ahora, pensad en ella de este modo. Antes de que pueda emerger la mariposa tiene lugar una desintegración completa de casi toda la oruga, excepto de su cerebro y su espíritu. El cerebro se transforma cuando piensa solamente como si fuera la mariposa, porque ese es el sueño. El sueño es la nueva red neuronal. De este modo todo lo viejo en lo que se tenía que pensar antes ya no se piensa, y entonces se disuelve.
Vedlo de este modo. No se os está poniendo a prueba; estáis en un estado de desintegración. Y si seguís retroce­diendo y tratando de recoagular vuestras viejas actitudes, vais a permanecer más tiempo en ese estado, porque estáis regre­sando y tratando de recoagular un pensamiento pasado mien­tras todo lo demás se está tratando de disolver. A esto se le llama desintegración grumosa, es algo muy grumoso.
Ahora, eso es fácilmente probable en la biogenética, porque si tomas dos especies diferentes y las unes, el resulta­do será una criatura que se parece a ambos. Entonces eso no es distinto a tener una creación que sigue cargando la coagu­lación de la carencia con ella. Será una criatura muy grotesca. Será una creación que seguramente sientas que no mereces, porque eso significa retroceder con respecto a la abundancia. ¿Cuántos de vosotros lo entendéis? Que así sea.
Veamos ahora el resplandor de la enseñanza de enfocar en la carencia desprendiéndose de las personas, lugares, cosas, momentos y sucesos. ¡Despertad! Al desprendernos de las personas, lugares, cosas, momentos y sucesos, disolvemos el pasado. Cuando enfocamos en la carencia y después sepa­ramos esa carencia y la dejamos sola, sin ningún punto de re­ferencia en la red neuronal, simplemente la carencia no puede permanecer, se disuelve. Y en ese momento situamos cual­quier cosa que quieras y lo hacemos sin personas, lugares, co­sas, momentos y sucesos. ¿Cuántos de vosotros lo entendéis ahora? De este modo la desintegración es muy pura; no está contaminada. Y así es como encuentran su tarjeta los que aplican esto correctamente. Y la enseñanza aquí es que si puedes hacer esto en el campo, también lo puedes hacer en tu vida.
No se os está poniendo a prueba. Estáis abarcando todo un abismo de transformación. Podéis daros la vuelta y retro­ceder en cualquier momento. Es vuestra elección. 
Para aque­llos que tienen las agallas de seguir adelante a pesar de todo lo demás y sostienen el sueño, si todo se disuelve, se volverán a formar como la mariposa en el otro lado. Y tienes que sostener ese sueño sin personas, lugares, cosas, momentos y sucesos. Ello significa que el sueño tiene que ser puramente de una mariposa sin ninguna semejanza a la oruga. Y del único modo en que conseguiremos la mariposa será soñán­dola sin ninguna conexión con su vieja realidad. Ahora, es en eso en lo que vais a trabajar.
Algunos de vosotros le llamaréis fe; tenéis fe de que vues­tro sueño se hará realidad. No es necesario que hagáis eso. No tenéis por qué hacerlo. ¿Estáis en esta escuela para seguir el "largo trayecto", como habéis dicho algunos de vosotros? ¿Estáis marchando? Si estáis aquí para el "largo trayecto", sabréis que esta enseñanza tiene profundas ramificaciones, no sólo en esta vida sino también en todas las que vendrán, y que es aquí donde encontraremos la némesis de la carencia y la némesis del nigromante en todos nosotros. Esta es la verdadera conquista del yo. ¿Cuánta voluntad y fibra de guerrero lleváis dentro? Aquí es donde el guerrero que yacía latente despierta y cobra vida. Este es el coraje para iniciar la trans­formación. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que algunos de vosotros, cuando os estéis disolviendo os asustaréis, cun­dirán el pánico y la depresión —como así los llamáis— en vosotros, y no tendréis sino pesadillas de gente, lugares, cosas, momentos y sucesos, y os invadirán como un ejército avanzando, porque los habéis invitado. Os son familiares, por eso es por lo que los habéis invitado, y porque así evitaréis perderlo todo en el último momento.
Ahora, hay algunos de vosotros aquí que son materialis­tas puros, y completos "egoístas-alterados". Aún estáis aquí en la escuela; es increíble. Sólo pensáis en lo que la demás gente piense de vosotros, y habéis echado a perder las ense­ñanzas en el mundo exterior en beneficio de eso. Pero tam­bién estáis aquellos de vosotros que nunca haríais eso, no en esta vida, porque lo que la gente piense de vosotros es dema­siado importante. Es más importante que convertirse en la mariposa, y os valéis del humo y los espejos: ilusiones, o co­mo quiera que lo llaméis. Y parece que estáis cambiando, pero no tenéis lo que se necesita para cambiar. Y nunca lo haréis, porque no queréis dejar que se disuelva todo para que lo nuevo se re-forme, porque tenéis demasiado miedo. ¿Y de qué tenéis miedo? De lo que vaya a pensar la gente. ¿Y por qué es eso importante? Porque el cerebro está ahí para asegurarse de la supervivencia del cuerpo, y esas personas son importantes a la hora de poner la comida en la mesa, cobijo sobre vuestras cabezas y comida en vuestro estómago. A eso es a lo que se reduce. Ahora vemos cuál es la raíz de todo esto. Es el humano débil y transitorio. Se dice, y es ver­dad, que la "carne y hueso" nunca entrarán en el reino de los cielos. Y ellos son de carne y hueso, así que nunca podrán ir a donde vas tú. ¿Y quién los hizo así? Ellos se hicieron así.
Fue una elección. Eso es todo lo que es, una mentira seduc­tora y sagrada. Y hay otros, para quienes el sueño es más importante que la reacción violenta del criticismo, pero, ¿eso qué importa?
Ahora tenemos un Cristo que se está formando. Tenemos a un verdadero maestro resucitado a partir de sus cenizas, porque, en su opinión, a la luz de toda la eternidad, la decisión de soñar es la ley de Dios y ese es su único destino. Y a la luz de toda la eternidad, tomar esa decisión puede causar caos, críticas, e incluso la guerra por un periodo de tiempo. Eso no es un castigo, es la desintegración. Pero va a terminar pronto, porque entonces el sueño se re-coagulará en la mariposa y tú podrás volar muy lejos y dejar atrás a tus vecinos.
Y aquellos de nosotros que somos sinceros, —como sucedió en mi vida y estoy deseoso de que suceda en la vues­tra, que esta vida no consista en mantener el status quo— estamos aquí para cambiar; estamos aquí para disolver lo viejo y soñar lo nuevo. Y de eso se trata esta enseñanza, espe­cialmente si te preocupa la luz de toda la eternidad. Si es así, representa mucho más que el aspecto físico en esta vida. Quiere decir: ¿qué hacemos con nuestras elecciones? ¿Deberíamos considerarnos una criatura inferior a la pequeña oruga? Si no podéis cambiar entonces deberíais adorar a la oruga, porque ella tiene el valor de disolverlo todo.
¿Cuándo llega la calma? Pensad en la disolución de lo viejo. ¿Cuánto tiempo tomará? Bien, depende de vosotros. ¿Cuándo llegará el día en el que te despiertes y no te importe y se pueda disolver todo? Ese será el día en el que os reformaréis en lo que queráis ser. Pero cada paso que deis en el ca­mino, recordad, vosotros sois quienes os ponéis las cadenas. Os ponéis las cadenas en vuestra mente, y vosotros sois quie­nes os mantenéis atados, nadie más. Saber esto es liberador.

Extraído del libro "La clave del Maestro para manipular el tiempo" de Ramtha



lunes, 20 de junio de 2011

Todo aquel que odia tiene miedo del Amor - Un Curso de Milagros


Pues el amor es traicionero para aquellos 
que tienen miedo, ya que el miedo y el odio 
siempre van de la mano. 
Todo aquel que odia tiene miedo del amor y,
 por lo tanto, no puede sino tener miedo de Dios. 
Es indudable que no conoce el significado del amor. 
Teme amar y ama odiar, y así, piensa que el amor es 
temi­ble y que el odio es amor. 



jueves, 26 de mayo de 2011

Sobre el Amor...

sábado, 14 de mayo de 2011

viernes, 22 de abril de 2011

Reconozcamos a nuestro Salvador

Meditemos sobre estas frases del Curso de Milagros...
Prestemos atención en nuestra vida diaria quien es nuestro Salvador, los aprendizajes se repetiran una y otra vez hasta que demos el tono correcto.
Cristo nos andará buscando, quizas llame a nuestra puerta.
Tomemos conciencia y no olvidemos ver su rostro en cada uno de nuestros hermanos y el milagro sera manifestado.
Aflorará el conocimiento de que Ambos son uno.
El mundo de los juicios es reemplazado por otro en el que todos los ojos contemplan amorosamente al amigo que les trajo su liberación. 
Y tu hermano percibirá felizmente los muchos amigos que antes consideraba enemigos.

Tienes a mano todo lo necesario para poder alejarte del miedo para siempre con perfecta certeza, y para seguir adelante y llegar cuanto antes a las puertas del Cielo.


lunes, 18 de abril de 2011

El mensaje de la crucifixión - UCDM -


  

El mensaje de la crucifixión - 

Cristo nos dice...

1. Para los efectos del aprendizaje, examinemos de nuevo la cruci­fixión. No hice hincapié en ella anteriormente debido a las temi­bles connotaciones que quizá tengas asociadas con ella. Lo único que se ha subrayado hasta ahora es que no fue una forma de castigo. No obstante, no se puede explicar nada utilizando exclu­sivamente términos negativos. Existe una interpretación cons­tructiva de la crucifixión que está totalmente desprovista de miedo y que, por lo tanto, si se entiende debidamente, es total­mente benévola en cuanto a lo que enseña.

2. La crucifixión no es más que un ejemplo extremo. Su valor, al igual que el valor de cualquier otro recurso de enseñanza, reside únicamente en la clase de aprendizaje que facilita Se puede entender -y se ha entendido- incorrectamente. Ello se debe úni­camente al hecho de que los temerosos tienden a percibir con miedo. Ya te dije que siempre puedes recurrir a mí para compar­tir mi decisión, y de ese modo hacerla más firme. Te dije también que la crucifixión fue la última jornada inútil que la Filiación tuvo que emprender, y que para todo aquel que la entienda representa la manera de liberarse del miedo. Aunque antes sólo hice hinca­pié en la resurrección, no aclaré entonces el propósito de la cruci­fixión y la manera en que ésta, de hecho, condujo a la resurrec­ción. Ese propósito, no obstante, tiene una aportación muy concreta que hacer. a tu propia vida, y si lo examinas sin miedo, te ayudará a comprender tu propio papel como maestro.

3. Es probable que hayas estado reaccionando durante muchos años como si te estuviesen crucificando. Ésta es una marcada tendencia de los que creen estar separados, que siempre se nie­gan a examinar lo que se han hecho a sí mismos. La proyección implica ira, la ira alienta la agresión y la agresión fomenta el miedo. El verdadero significado de la crucifixión radica en la aparente intensidad de la agresión cometida por algunos de los Hijos de Dios contra otro. Esto, por supuesto, es imposible, y se tiene que entender cabalmente que es imposible. De lo contrario, yo no puedo servir de modelo para el aprendizaje.

4. En última instancia, sólo el cuerpo puede ser agredido. No cabe duda de que un cuerpo puede agredir a otro, y puede incluso destruirlo. Sin embargo, si la destrucción en sí es imposi­ble, cualquier cosa que pueda ser destruida no es real. Su des­trucción, por lo tanto, no justifica tu ira. En la medida en que creas que la justifica, estarás aceptando premisas falsas y enseñán­doselas a otros. El mensaje de la crucifixión fue precisamente enseñar que no es necesario percibir ninguna forma de ataque en la persecución, pues no puedes ser perseguido. Si reaccionas con ira, tienes que estar equiparándote con lo destructible, y, por lo tanto, viéndote a ti mismo de forma demente.

5. He dejado perfectamente claro que soy como tú y que tú eres como yo, pero nuestra igualdad fundamental sólo puede demos­trarse mediante una decisión conjunta. Eres libre, si así lo eliges, de percibirte a ti mismo como si te estuvieran persiguiendo. Mas cuando eliges reaccionar de esa manera, deberías recordar que yo fui perseguido de acuerdo con el pensar del mundo, y que no compartí esa interpretación. Y puesto que no la compartí, no la reforcé. Ofrecí, consecuentemente, una interpretación diferente del ataque, que deseo compartir contigo. Si la crees, me ayuda­rás a enseñarla.

6. Como ya dije anteriormente: "Lo que enseñes es lo que apren­derás". Si reaccionas como si te estuvieran persiguiendo, estarás enseñando persecución. No es ésta la lección que el Hijo de Dios debe enseñar si es que ha de alcanzar su propia salvación. Enseña más bien tu perfecta inmunidad, que es la verdad acerca de ti, y date cuenta de que no puede ser atacada. No trates de protegerla, pues, de lo contrario, creerás que es susceptible de ser atacada. No se te pide ser crucificado, lo cual fue parte de lo que yo aporté como maestro. Se te pide únicamente que sigas mi ejemplo cuando te asalten tentaciones mucho menos extremas de percibir falsamente, y que no las aceptes como falsas justificacio­nes para desatar tu ira. No puede haber justificación para lo injustificable. No creas que la hay, ni enseñes que la hay. Recuerda siempre que enseñas lo que crees. Cree lo mismo que yo, y llegaremos a ser maestros de igual calibre.

7. Tu resurrección es tu redespertar. Yo soy el modelo del renaci­miento, pero el renacimiento en sí no es más que el despuntar en la mente de lo que ya se encuentra en ella. Dios Mismo lo puso allí, y, por lo tanto, es cierto para siempre. Yo creí en ello, y, por consiguiente, lo acepté como la verdad. Ayúdame a enseñárselo a nuestros hermanos en nombre del Reino de Dios, pero cree pri­mero que es verdad, pues, de lo contrario, enseñarás mal. Mis hermanos se quedaron dormidos durante la supuesta "agonía del huerto", pero yo no pude haberme indignado con ellos porque sabía que no podía ser abandonado.

8. Lamento cuando mis hermanos no comparten mi decisión de oír solamente una Voz, pues eso los debilita como maestros y como alumnos. Con todo, sé que no pueden realmente traicio­narse a sí mismos ni traicionarme a mí, y que sobre ellos es donde todavía tengo que edificar mi iglesia. No hay ninguna otra alter­nativa al respecto porque únicamente tú puedes ser la roca de la iglesia de Dios. Állí donde hay un altar hay una iglesia, y la pre­sencia del altar es lo que hace que la iglesia sea santa. La iglesia que no inspira amor, tiene un altar oculto que no está sirviendo al propósito para el que Dios lo destinó. Tengo que edificar Su igle­sia sobre ti porque quienes me aceptan como modelo son literal­mente mis discípulos. Los discípulos son seguidores, y  si el modelo que siguen ha elegido evitarles dolor en relación con todo, serían ciertamente insensatos si no lo siguiesen.

9. Elegí, por tu bien y por el mío, demostrar que el ataque más atroz, a juicio del ego, es irrelevante. Tal como el mundo juzga estas cosas, mas no como Dios sabe que son, fui traicionado, aban­donado, golpeado, atormentado y, finalmente, asesinado. Está claro que ello se debió únicamente a las proyecciones de otros sobre mí, ya que yo no le había hecho daño a nadie y había curado a muchos.

10. Seguimos gozando de perfecta igualdad como alumnos, aun­que no es necesario que tengamos las mismas experiencias. El Espíritu Santo se regocija cuando puedes aprender de las mías y valerte de ellas para volver a despertar. Ése es su único propó­sito y ésa es la única manera en que yo puedo ser percibido como el camino, la verdad y la vida. Oír una sola voz nunca implica sacrificio. Por el contrario, si eres capaz de oír al Espíritu Santo en otros, puedes aprender de sus experiencias y beneficiarte de ellas sin tener que experimentarlas directamente tú mismo. Eso se debe a que el Espíritu Santo es uno, y todo aquel que le escucha es conducido inevitablemente a demostrar Su camino para todos.

11. Nadie te está persiguiendo, del mismo modo en que nadie me persiguió a mí. No se te pide que repitas mis experiencias, pues el Espíritu Santo, a Quien compartimos, hace que eso sea innecesa­rio. Para valerte de mis experiencias de manera constructiva, no obstante, tienes aún que seguir mi ejemplo con respecto a cómo percibirlas. Mis hermanos, que son también tus hermanos, están constantemente justificando lo injustificable. La única lección que tengo que enseñar, puesto que la aprendí, es que ninguna percep­ción que esté en desacuerdo con el juicio del Espíritu Santo está jamás justificada. Mi función consistió en mostrar que esto es ver­dad en un caso extremo, simplemente para que pudiese servir como un instrumento de enseñanza ejemplar para aquellos que, en situaciones no tan extremas, sienten la tentación de abandonarse a la ira y al ataque. Mi voluntad, junto con la de Dios, es que ninguno de Sus Hijos sufra.

12. La crucifixión no puede ser compartida porque es el símbolo de la proyección, pero la resurrección es el símbolo del compar­tir, ya que para que la Filiación pueda conocer su plenitud, es necesario que cada uno de los Hijos de Dios experimente un re­despertar. Sólo esto es conocimiento.

13. El mensaje de la crucifixión es inequívoco:


Enseña solamente amor, pues eso es lo que eres.

14.  Si interpretas la crucifixión de cualquier otra forma, la estarás usando como un arma de ataque en vez de como la llamada a la paz para la que se concibió. Con frecuencia, los Apóstoles la interpretaron erróneamente, por la misma razón que otros lo hacen. Su propio amor imperfecto les hizo ser vulnerables a la proyección, y, como resultado de su propio miedo, hablaron de la "ira de Dios" .como el arma de represalia de Éste. No pudieron hablar de la crucifixión enteramente sin ira porque sus propios sentimientos de culpabilidad habían hecho que se sintiesen indig­nados.

15. Éstos son algunos de los ejemplos de pensamiento tergiver­sado del Nuevo Testamento, si bien su evangelio es, en realidad, únicamente el mensaje del amor. 2Si los Apóstoles no se hubieran sentido culpables, nunca me habrían podido atribuir expresiones tales como: "No he venido a sembrar paz, sino espadas". Esto está en clara oposición a todas mis enseñanzas. De haberme entendido realmente, no podrían haber descrito tampoco mi reacción a Judas como lo hicieron. Yo no pude haber dicho: "¿Traicionas al Hijo del Hombre con un beso?" a no ser que hubiese creído en la traición. El mensaje de la crucifixión fue precisamente que yo no creía en la traición. El "castigo" que se dijo infligí a Judas fue un error similar. Judas era mi hermano y un Hijo de Dios, tan miembro de la Filiación como yo. ¿Cómo iba a condenarlo cuando estaba listo para probar que condenar es imposible?

16. Cuando leas las enseñanzas de los Apóstoles, recuerda que les dije que había muchas cosas que ellos no entenderían hasta más tarde porque en aquel entonces aún no estaban completamente listos para seguirme. No quiero que dejes que se infiltre ningún vestigio de miedo en el sistema de pensamiento hacia el que te estoy guiando. No ando en busca de mártires sino de maestros. Nadie es castigado por sus pecados, y los Hijos de Dios no son pecadores. Cualquier concepto de castigo significa que estás proyectando la responsabilidad de la culpa sobre otro, y ello refuerza la idea de que está justificado culpar. El resultado es una lección acerca de cómo culpar, pues todo comportamiento enseña las creencias que lo motivan. La crucifixión fue el resul­tado de dos sistemas de pensamiento claramente opuestos entre sí: el símbolo perfecto del "conflicto" entre el ego y el Hijo de Dios. Este conflicto parece ser igualmente real ahora, y lo que enseña tiene que aprenderse ahora tal como se tuvo que aprender entonces.

17. Yo no necesito gratitud, pero tú necesitas desarrollar tu mer­mada capacidad de estar agradecido, o no podrás apreciar a Dios. Él no necesita que lo aprecies, pero sí. No se puede amar lo que no se aprecia, pues el miedo hace que sea imposible apreciar nada. Cuando tienes miedo de lo que eres no lo apre­cias, y, por lo tanto, lo rechazas. Como resultado de ello, enseñas rechazo.

18. El poder de los Hijos de Dios está presente todo el tiempo porque fueron creados para ser creadores. La influencia que ejercen unos sobre otros es ilimitada, y tiene que usarse para su salvación conjunta. Cada uno de ellos tiene que aprender a ense­ñar que ninguna forma de rechazo tiene sentido. La separación es la noción del rechazo. Mientras sigas enseñando esto lo segui­rás creyendo. No es así como Dios piensa, y tú tienes que pensar como Él si es que has de volver a conocerlo.

19.       Recuerda que el Espíritu Santo es el vínculo de comunicación entre Dios el Padre y Sus Hijos separados.  Si escuchases Su Voz sabrías que tú no puedes herir ni ser herido, y que son muchos los que necesitan tu bendición para poder oír esto por sí mismos. Cuando sólo percibas esa necesidad en ellos, y no respondas a ninguna otra, habrás aprendido de mí y estarás tan deseoso de compartir lo que has aprendido como lo estoy yo.



Un Curso de Milagros